Saturday, February 11, 2017

Amona, la evacuación de un asentamiento y un drama emocional autofabricado - Shmuel Rosner



1.- Amona ya no está. Un asentamiento fue construido y cultivado en la cima de la montaña, y ahora se ha ido. Mujeres y hombres policías evacuaron a los colonos y bulldozers arrasaron las casas. Israel sigue siendo un país de ley y orden, y su gobierno - piensen lo que quieran sobre sus políticas y tendencías de línea dura  - terminan acatando las decisiones judiciales. Así que como escribía no hace mucho tiempo: los colonos no controlan la política de Israel. Ellos tienen una poderosa voz, tienen un pilar, tienen logros y... tienen fallos. En última instancia, el gobierno está en el control y no ellos.

2.- Las evacuaciones parecen dramáticas cuando se siguen los procedimientos. Pero la evacuación de Amona no es dramática. Los colonos y sus partidarios amplificaron un falso shock y el ultraje, el gobierno demostró una falda tristeza y reticencia, el público fue arrastrado hacia una falsa preocupación y preocupación, todos tratando de fabricar un drama emocional. Hecho y publicitado para la televisión, pero mucho ruido y pocas nueces. O muy pocas. Por supuesto, es un poco triste ver como una comunidad tiene que desmontarse. Pero el destino de Amona fue sellada hace mucho tiempo, y los residentes de Amona han tenido muchas oportunidades de encontrar una manera para ir hacia adelante, como una comunidad de constructores en otro sitio. Ellos hicieron su elección: el drama de la evacuación. No fue necesariamente una elección estúpida. Cuando hay drama, el gobierno se pone nervioso y siente la necesidad de compensar a los colonos por su agonía. Amona no pudo permanecer, pero una compensación será posible, y todavía potenciarse.

3.- La historia de Amona es larga. Hace unas semanas, mi hermano Israel Rosner (con su colega Itai Rom) la presentó mediante un informe de investigación de una hora en el Canal 10 Noticias. Voy a resumirla en una frase: El Estado de Israel hizo la vista gorda cuando los activistas decidieron construir un nuevo asentamiento en Amona, en terrenos propiedad de palestinos, y luego se dieron cuenta de que el problema legal con tal movimiento no podía ser superado.

Los colonos de Amona fueron unos peones en un juego mucho más grande que el suyo. Pero no fueron completamente unos peones inocentes. Sí, ingenuamente confiaron en unos líderes que les dijeron que todo iba a estar bien. Sin embargo, ellos no eran ingenuos.

4.- El caso Amona y sus resultados son en parte el resultado de las normas cambiantes de Israel. Algunas cosas podrían hacerse hace veinte años con una inclinación de cabeza y un guiño, y ahora algunos bastardos han cambiado las reglas. Los colonos argumentan con toda la razón: hemos construido Amona de la misma forma en que construimos muchos otros asentamientos. Ladrillo a ladrillo, truco a truco. ¿Por qué está vez el resultado es la destrucción? Debido a la propiedad privada de la tierra sobre la que se construyó Amona. Debido a las tácticas legales más agresivas de las ONG izquierdistas anti-colonos. Debido a la creciente impaciencia de la Corte ante tal engaño e ilegalidad.

Hay muchas razones para lamentar el hecho de que Israel se está convirtiendo en más formal y menos flexible en la aplicación de ciertas normas. Había algo de encantador en la travesura juvenil de Israel. Sin embargo, Israel se está haciendo mayor y más grande y ya no puede comportarse como un adolescente. Tampoco no debe y no puede robar la tierra de su propietario legal.

5.- ¿Ahora que? No mucho. Israel va a probar las aguas de la administración Trump y tratará de volver a las políticas pre-Obama en Cisjordania. Esto es, de nuevo la construcción en los asentamientos. La batalla interna dentro de la derecha israelí no se va a librar entre la conveniencia de construir, sino más bien sobre dónde construir. El primer ministro y el ministro de Defensa quieren construir solamente en los denominados bloques de asentamientos. Sus socios de coalición van a presionarlos para que también exista construcción en los asentamientos más distantes.

6.- La administración Obama le hizo la vida difícil al primer ministro Netanyahu, pero al mismo tiempo también le hizo la vida más fácil. Era la última excusa con la que rechazar las demandas de sus socios más radicales.

Los colonos y sus partidarios esperan que la administración Trump no proporcione a Netanyahu tales pretextos. Tienen la esperanza de despojar a Netanyahu de sus excusas.

Pero aún no pueden: Todavía tiene al fiscal general (que recientemente anunció que él no va a defender la legalidad de una legislación pro-asentamiento que será aprobada en la Knesset) y a la Corte Suprema, tal como ha demostrado el drama de Amona.

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