Tuesday, January 17, 2017

Del affaire Shalit al affaireAzaria: ¿qué valores para el ejército israelí de cara al terrorismo yihadista? - Pierre Lurçat



El affaire Elor Azaria, ese joven soldado que acaba de ser condenado por el tribunal militar en Tel Aviv por homicidio después de haber asesinado a un terrorista palestino, divide y desgarra a la sociedad israelí. Contrariamente a las apariencias, no es una cuestión puramente interna de Israel, ya que sus implicaciones conciernen a todos los países que se enfrentan a la amenaza terrorista.

El veredicto de culpabilidad pronunciado contra el soldado Elor Azaria tiene repercusiones que van mucho más allá de simple caso juzgado por el tribunal. Este affaire, que acaparó las crónicas durante meses en Israel, no opone solamente a dos concepciones de la ética militar. También divide el país, reactivando viejas heridas sin cicatrizar dentro de la sociedad. Nacido en una familia modesta de Ramlah, de origen sefardí y en parte de origen francés, Azaria no se ha recibido del apoyo unánime de los medios de comunicación israelíes, a diferencia de otro joven soldado israelí antes de él y también con orígen francés, Gilad Shalit .

En circunstancias muy diferentes, ambos dos soldados con cara de ñiño se han encontrado en el corazón de un affaire cuya apuestas les superan ampliamente. Shalit, que proviene de una familia acomodada de origen asquenazi, desde un principio fue percibido como una víctima por toda la sociedad israelí, siendo adoptado por los medios de comunicación israelíes como "el niño de todos", un estatus que se le ha negado a Elor Azaria. Shalit fue liberado después de cinco años de cautiverio gracias a una intensa campaña mediática y a cambio de cientos de terroristas palestinos, como parte de una transacción apoyada por varios países, entre ellos Francia, que intervino en favor de su liberación.

Como lo recuerda el profesor Udi Lebel del Centro Begin-Sadat, el tratamiento diferente que han gozado los soldados Shalit y Azaria por parte de los medios de comunicación israelíes, pero también de la jerarquía militar, atestigua un cambio de valores en el seno del ejército israelí. Hubo un tiempo donde tener un "gatillo fácil" no fue considerado un crimen en el IDF, sino más bien como un defecto excusable o inclusive una especie de cualidad en ciertas ocasiones. Meir Har Zion, combatiente de la legendaria unidad 101, fue descrito en su tiempo como el "mejor soldado del IDF" por Moshe Dayan. Esta unidad se diseñó y tuvo como función principal llevar a cabo represalias contra los ataques de los fedayines palestinos a lo largo de la línea entre Israel y Jordania.

La operación más famosa, y también la más sangriento de la unidad 101, se llevó a cabo en octubre de 1953 y se denominó "Operación Shoshana" (el nombre de la hermana de Meir Har-Zion, asesinada por beduinos durante una excursión en el desierto de Judea). Según el historiador Benny Morris, su fin era tanto castigar a los autores de los ataques mortales contra Israel y disuadirlos. Esta operación que ocasionó 70 víctimas, muchas de ellas civiles, en la aldea árabe de Kibya, dando lugar a graves condenas contra Israel en el Consejo de Seguridad, incluida la resolución 101 que denunciaba las represalias israelíes. El primer ministro de la época, David Ben Gurion, deploró oficialmente las bajas civiles enemigas, pero le dijo en privado a Ariel Sharon comandante de la Unidad 101: "Poco importa lo que el mundo vaya a decir de la operación Kibya. Lo que es importante es la forma en que fue percibida en el mundo árabe. Y considero que es a través de este tipo de operaciones que podremos seguir viviendo aquí".

Se puede conocer, leyendo estas palabras, cómo han evolucionado las mentalidades y los valores que impulsan a los comandantes del ejército israelí en la actualidad. En el caso Azaria, la principal preocupación de los jueces del tribunal militar, pero también del ex ministro de Defensa Moshe Yaalon y del jefe del ejército, ambos apresurándose ​​en condenar al soldado Azaria, fue la imagen del IDF a los ojos del mundo occidental. Bien poco se han preocupado de conocer cómo este asunto, y la manera en que fue tratado el soldado Azaria, sería percibidos por los enemigos y los vecinos de Israel. El profesor Israel Aumann, Premio Nobel de Economía, ha advertido sin embargo desde el día posterior a la decisión judicial, que "pondría la seguridad de Israel en riesgo al desalentar a los soldados de disparar a los terroristas e incitaría a los palestinos a cometer nuevos ataques".

El reciente y sangriento ataque del camión en Jerusalén, producido pocos días después de la condena de Elor Azaria, confirmó trágicamente la exactitud de la predicción realizada por el profesor Aumann. El testimonio del joven guía que logró neutralizar al terrorista después asesinar a cuatro soldados, entre ellos tres mujeres, habla por sí mismo. "Vi que los soldados eran reacios a disparar... Creo que el veredicto contra Azaria es por algo". Por su parte, la juez del tribunal militar Maya Heller, en su sentencia que se extiende por casi un centenar de páginas, hace varias referencias al concepto de "pureza de las armas" y a las normas éticas que deben cumplir los soldados israelíes, sin jamás evocar el efecto que su decisión podría tener sobre los potenciales terroristas.

Francia no es totalmente ajena al caso Azaria. Las imágenes de la liquidación del terrorista palestino, que condujo a la acusación del joven soldado Azaria, fue de hecho filmada por un activista de la ONG B'Tselem, cuyo presupuesto proviene en gran parte de fondos extranjeros, entre ellos la UE, pero también el Consulado general de Francia en Jerusalén. Animando a ONG como B'Tselem , que defienden una visión selectiva y partidaria de los derechos humanos, Francia y la Unión Europea se inmiscuyen en el debate político interno en Israel. Un reciente proyecto de ley planea prohibir la financiación extranjera de las ONG en Israel para evitar esta intervención en la política interna del país.

La participación creciente de ONGs de financiación extranjera plantea un problema delicado a Israel en su guerra contra el terrorismo yihadista. En el affaire Elor Azaria, la condena fue ampliamente pronunciada de antemano a nivel político y militar, incluso antes de que el proceso de desarrollara, sobre la base de las imágenes filmadas por B'Tselem . La guerra mediática es sin duda un tema crucial, pero no debemos perder de vista la apuesta principal, que es ganar la guerra sobre el terreno. Para preservar la motivación de sus soldados, Israel debe impedir una situación en la que sus soldados teman más ser inculpados por el fiscal militar que a las balas del enemigo.


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