Monday, November 20, 2017

Cinco mitos y medio sobre los judíos ultraortodoxos israelíes - Yehoshua Pfeffer - Mosaic



El ensayo de Haron Ariel Lavi, "¿Son los ultraortodoxos la clave del futuro de Israel?", es una contribución bienvenida a lo que se ha convertido en un campo abarrotado. De hecho, la comunidad ultraortodoxa (haredi ) de Israel se ha convertido últimamente en algo así como una obsesión judía, y por razones perfectamente comprensibles. Viviendo en su mayoría en barrios insulares, vistiendo ropas exóticas y siguiendo prácticas sorprendentes, este gran grupo de rápido crecimiento de judíos estrictamente tradicionalistas ofrece un tema tentador para periodistas, cineastas, escritores de ficción y productores de televisión. Los medios de comunicación están particularmente comprometidos en exponer las debilidades, cuanto más procaces mejor, del llamado "mundo haredí".

El interés académico en la comunidad haredi también ha experimentado un gran florecimiento, sobre todo por el reconocimiento de su creciente importancia a la hora de dar forma al futuro judío. El resultado ha sido una proliferación de artículos sobre todos los aspectos de la vida de los haredi, desde los índices de natalidad hasta sus creencias, desde la vida familiar hasta la política, y desde las normas sociales y religiosas hasta sus variaciones y desviaciones.

Pero esta obsesión exterior con la comunidad haredi también ha dado lugar a muchos mitos, entremezclados (como es lo habitual en los mitos) con realidades o hechos parciales. Y estos, en conjunto, han contribuido a oscurecer en lugar de aclarar la realidad haredi. Más razón entonces para estar agradecido por el ensayo profundamente informado y reflexivo de Lavi. En mis comentarios, en lugar de responder directamente a sus puntos de vista, me gustaría completar su relato centrándome en cinco de los mitos más frecuentes sobre los haredim en Israel, añadiendo un medio mito que ofrezco de manera irónica.

1. Los haredim son antisionistas

Algunos haredim son antisionistas, pero la mayoría no lo son. Pero antes de ir más allá, permítanme aclarar un concepto erróneo previo: a saber, que los haredim son un grupo homogéneo.

En realidad, los haredim se dividen entre dos grandes cohortes que luego se subdividen a su vez en muchas divisiones más pequeñas. Uno de los grupos principales comprende a los hasidim: seguidores de una u otra discreta secta dentro del movimiento repleto de misticismo fundado en el siglo XVIII por el rabino Israel Baal Shem Tov. El otro, caracterizado de manera similar por divisiones múltiples aunque menos definidas, se identifica en gran medida con la tradición de aprendizaje y estudio "lituano" y de sus yeshivas. Los dos grupos mantienen instituciones y sinagogas separadas, tienden a pertenecer a diferentes partidos políticos (aunque a veces se unen por razones de conveniencia), y con frecuencia viven en barrios separados. Una tercera posible agrupación está compuesta de los "haredim orientales" o sefardíes o mizrahim.

De entre las dos sectas hasídicas más grandes, los hasidim de Satmar son los más militantemente antisionistas, mientras que hasidim de Chabad-Lubavitch son por el contrario sionistas en un grado similar. Para los primeros, el sionismo no solo es imperfecto, es malvado o incluso satánico. Una idea similar defiende una organización con sede en Jerusalén llamada ha-Edah ha-Haredit ("La comunidad haredi"). Miles de haredim y no haredim confían en la organización para la supervisión kosher y otras necesidades religiosas, mientras ignoran su antisionismo.

La más conocida por su hostilidad implacable respecto al sionismo es la pequeña secta Neturei Karta, que no es hasidica. Su afición por los gestos dramáticos - protestas donde exhiben banderas palestinas, reuniones con Mahmoud Ahmadinejad y Louis Farrakhan, y similares antisemitas - les ha ganado una visibilidad desproporcionada en relación con sus números.

Tanto los Neturei Karta como Satmar se oponen al sionismo no porque haya sido una empresa secular, sino porque consideran que cualquier intento de establecer un estado judío antes de la llegada del mesías equivale a una rebelión contra Dios. Se niegan a participar en las elecciones israelíes, recelan de hablar en hebreo (que consideran una identificación cultural con Israel) y se abstienen de aceptar fondos del gobierno.

Pero la gran mayoría de los haredim, hasidim y no hasidim por igual (y ciertamente el bloque mizrahim), rechazan este enfoque. Su posición se describe mejor como no sionista o asionista. Para ellos, el sionismo es problemático porque es un movimiento secular que ha creado un estado secular (En general, también se oponen al sionismo religioso, sin duda la marca que más invierte en la importancia religiosa y mesiánica en el estado de Israel). No obstante, como reconoce Lavi, aceptan a Israel como un hecho consumado y desean trabajar dentro de su marco. Por otra parte, muchos otros haredim, que junto con los sionistas clásicos comparten la creencia tradicional del judaísmo del derecho histórico del pueblo judío a su patria ancestral, buscan a través de medios políticos y de otro tipo ejercer una influencia sobre el carácter público del estado.

La tensión manifiesta entre el concepto de un "exilio" interno de los haredim entre sus compatriotas judíos no haredi, y la participación activa de muchos de ellos en cuestiones de estado y sociedad, pone de relieve la profunda insuficiencia de cualquier intento de etiquetar a los haredim como simplemente antisionistas.

2. Los haredim son extremistas de derecha

La afiliación política de los haredim, que tienden a votar en bloques que siguen a una u otra autoridad rabínica, es muy relevante para el futuro de Israel. ¿Dónde están ubicados en el mapa político?

En un artículo reciente en Tablet ("La mano derecha lava la izquierda"), Toby Perl Freilich realizó la afirmación contraintuitiva de que los haredim naturalmente caen hacia la izquierda. El clima político actual en Israel, escribía, ha alienado a la generación más joven de los haredim de los socios tradicionales de la comunidad en la derecha; en su lugar, han comenzado a encontrar "puntos en común y forjar nuevas alianzas en una plataforma compartida de paz y multiculturalidad". Citaba para ello a Moshe Friedman, un activista haredi sobre el "sistema central de creencias" de los haredim: "'No solo estamos interesados ​​en hacer dinero, sino en la justicia, la atención, la caridad. . . . La nuestra no es una cultura hedonista, y nosotros no formamos parte del estilo de vida capitalista-consumista. . .  somos personas espirituales impulsadas por unos valores, no impulsadas por el placer".

Las ideas de Friedman, completadas con su extraña identificación de la "justicia, atención y caridad" como propiedades exclusivas de la izquierda política, de hecho han ganado algo de fuerza, pero apenas son representativas. La historia de la política haredi sugiere algo muy diferente, y no solo en Israel. Así como los haredim en los EEUU se han identificado con el partido republicano en la mayoría de los temas, los partidos haredi en Israel continúan convirtiéndose en socios de la coalición natural con los partidos de derecha. Las próximas elecciones, y los tratos políticos posteriores, ofrecerán una prueba interesante de esta norma, pero el utopismo a menudo soñador de la izquierda está ciertamente lejos de la mentalidad haredi .

Pero también es el caso que la política haredi se resiste a ser definida en términos de izquierda-derecha. En esta área, los haredim son a la vez pragmáticos y de otro mundo. De otro mundo, porque privilegian las preocupaciones religiosas sobre lo que generalmente se entiende como cuestiones políticas, y pragmáticos porque están dispuestos a negociar y a comprometerse para alcanzar sus objetivos, que en el fondo implican mantener su propia forma de vida.

Por lo tanto, las causas más importantes para los haredim israelíes han sido preservar la exención de los estudiantes de yeshiva del servicio militar, asegurar los subsidios del gobierno para sus escuelas y yeshivas, y proteger sus intereses en cuestiones cotidianas como la vivienda y el empleo. Un conjunto secundario de problemas implica preservar el monopolio del Rabinato sobre el matrimonio, el divorcio, la conversión, la oración en el Muro Occidental y cuestiones similares. La economía, el cuidado de la salud, la política exterior e incluso la paz con los palestinos generalmente quedan relegados a estos intereses básicos, y los partidos haredim tienden a apoyar a la coalición que los salvaguarda mejor.

Lo mismo ocurre con el debate sobre una solución de dos estados. No son los haredim, sino el subconjunto de los sionistas religiosos quienes tienden a enmarcar este tema en términos religiosos o mesiánicos. La pregunta principal para los haredim es otra vez práctica: qué políticas parecen más probables que salven vidas judías.

En general, los haredim no son izquierdistas de origen natural, ni miembros portadores de tarjetas de la derecha, y es falso afirmar lo contrario.


3. Los haredim son fundamentalistas

De vez en cuando, en artículos en la prensa judía y no judía se refieren a los haredim como "fundamentalistas judíos" y los asocian explícita o implícitamente con sus supuestos homólogos en el mundo cristiano y especialmente en el mundo islámico. El año pasado, el columnista del Forward Jay Michaelson, criticando el crecimiento de la comunidad haredi en los EEUU, "con su aparato repleto de miedo, manipulación y propaganda de poder", criticó a las principales organizaciones judías por su supuesta "renuencia a nombrar al fundamentalismo judío como tal, y a la hora de reconocerlo por lo que es".

Entonces, ¿qué es y hasta qué punto los haredim comparten características comunes con los fundamentalistas cristianos o musulmanes?

Entre las cualidades definitorias del fundamentalismo están una adherencia inflexible a los principios religiosos y la creencia de que estos principios son invariables e inmutables. Realmente, los haredim son mucho menos flexibles y menos abiertos al cambio que los miembros de otras denominaciones judías, pero no tanto como los extraños suponen. Aquí, una comparación con el fundamentalismo islámico es instructiva.

Para los fundamentalistas musulmanes, no hay ningún problema con que un hombre rapte a su novia. De hecho, no puede ser un problema, ya que el profeta Mahoma se casó con su esposa Aisha cuando ella tenía seis años, y consumó el matrimonio cuando tenía nueve años. Por lo tanto, a raíz de la revolución iraní de 1979, los nuevos gobernantes de Irán redujeron la edad mínima para contraer matrimonio de las niñas a nueve años a fin de ajustarse a lo que consideraban ideales islámicos.

Comparen el enfoque judío con un tema similar: el Talmud permite el matrimonio infantil, pero ha sido prohibido formalmente por la halajá (ley religiosa judía) durante siglos. Ningún rabino haredi ha tratado de traer de vuelta el matrimonio infantil, y tal propuesta no encontraría nada más que el oprobio de la comunidad haredí. La ley simplemente ha cambiado. Aun cuando creen que los sabios talmúdicos eran mucho más sabios y justos que ellos, y aunque sin duda defenderían la práctica conyugal de los antiguos rabinos o figuras bíblicas, los rabinos haredim consideran que deshacer la norma actual es lo opuesto a la piedad.

Otro ejemplo es la actitud de castigar a los violadores de la halajá. La ley talmúdica es a menudo dura al tratar con herejes judíos y transgresores de la ley. Y sin embargo, el rabino Avraham Yeshayahu Karelitz (conocido como "Hazon Ish", 1878-1953), a menudo considerado como el fundador del modelo moderno de los haredim, escribe que este conjunto de principios legales solo se aplicaba cuando
se revelaba una dirección divina, incluidos los milagros abiertos. . . de modo que los justos estaban bajo una guía especial y se sabía que los violadores de la ley estaban amenazando los valores sociales básicos con la lujuria y la anarquía. En estas circunstancias, la eliminación de los malvados era una clara rectificación del mundo. . .  pero hoy en día. . . tal acción se percibe como una forma de destrucción y de violencia, y no lo permita el cielo. . . . Más bien, debemos acercar lo distante con cadenas de amor, y colocarlos en una luz radiante en la medida de lo posible.
En otras palabras, Karelitz intentó eliminar el elemento coercitivo de la halajá o, tal vez, proporcionar una justificación ex post facto para el declive histórico de ese elemento coercitivo.

Y esto nos lleva a otro error relacionado con éste, a saber, que los haredim de Israel quieren imponer su forma de vida a la sociedad en su conjunto. Como ha demostrado el erudito Aviezer Ravitzky, los haredim actuales tienen realmente pocos deseos de establecer una teocracia judía, y están bastante contentos de participar en la política israelí, manteniendo a la vez una cierta distancia del poder. No albergan fantasías sobre el reemplazamiento de las escuelas seculares por religiosas o del reemplazo de la ley civil israelí por la halajáh, otro punto de comparación con los fundamentalistas musulmanes, incluso del tipo relativamente moderado, para quienes la imposición de la sharia es una exigencia central.

Los haredim pueden ser extremistas religiosos y pueden tener algunas demandas que son contrarias a los deseos y valores de los judíos no haredim. Para algunos, el impulso aislacionista puede conducir a un cierto desapego de la realidad, que a su vez puede reforzar las tendencias fundamentalistas. Pero en general, están lejos de ser los peligrosos defensores de la teocracia que sus detractores les atribuyen.

4. Los haredim están en contra del control de la natalidad

 A pesar del gran tamaño de sus familias, los haredim usan anticonceptivos, pero ese uso, como todo lo demás en sus vidas, está regulado por halajá. Algunos métodos están prohibidos por completo, muchos no lo son. En ciertas circunstancias (por ejemplo, cuando una pareja aún no tiene hijos), todas las formas de control de la natalidad generalmente están prohibidas por las autoridades haredi, en otras situaciones se fomenta.

Más importante que la halajá, en este caso son los valores morales y sociales subyacentes. Los haredim creen en la procreación no solo como una obligación sino como un valor. Las familias numerosas aseguran el futuro del pueblo judío en general y de la comunidad haredi en particular.

Al mismo tiempo, engendrar hijos se equilibra con otros valores: por ejemplo, la inmersión en un estudio de Toráh sin perturbaciones, el bienestar físico y psicológico de la madre, la relación entre el marido y la mujer, la capacidad de una familia para cuidar de más hijos y las limitaciones financieras. Todos se toman en consideración en la planificación familiar haredi.

En cualquier caso, la idea de que los haredim "no reconocen el control de la natalidad", como ha escrito el columnista de Haaretz Yoel Marcus, está lejos de ser una realidad.

5. Los haredim no trabajan

Este "mito" sobre un tema que Levi trata extensamente es excepcional, ya que encuentra respaldo en las estadísticas concretas, haciéndolas algo menos míticas que los demás. Según el Centro Taub de Estudios de Política Social, solo el 45% de los haredim varones en Israel actualmente trabajan, una tasa considerablemente inferior a la de los hombres no haredi. Pero las estadísticas solo cuentan una parte de la historia. Por un lado, la no participación en la fuerza de trabajo no es un rasgo de los haredim en todas partes. Más bien es distintivo de Israel y tiene sus raíces en factores locales.

En el momento de la fundación de Israel, la comunidad haredi era muy pequeña y estaba asediada. El Holocausto no solo había aniquilado a un gran número de judíos observantes, sino que también había destruido las instituciones y la sociedad que los mantenía unidos. A su paso, los líderes haredi se propusieron preservar y reconstruir a la comunidad sobreviviente a través de un estilo de vida basado en el aislamiento social y, para los hombres, el estudio de la Toráh de por vida e intensivo.

La exención del servicio en el ejército era un medio para este fin. Los haredim entendieron que el incipiente ejército israelí cumplía una doble función: defender al estado y contribuir a la formación de una identidad israelí compartida. Pero la integración en la sociedad secular israelí es exactamente lo que deseaban evitar. Como consecuencia, dado que para los hombres el derecho legal al trabajo en Israel estuvo vinculado durante mucho tiempo al servicio militar, se hizo virtualmente imposible para aquellos haredim que estaban realmente dispuestos a ingresar al mundo del empleo remunerado dar el paso.

También es cierto que los haredim israelíes vieron la participación en la fuerza de trabajo general como una amenaza en sí misma, una mucho mayor en Israel de lo que sería en la diáspora, ya que en Israel significaba su exposición ante una alternativa judía secular a la ortodoxia (nada que ver con una exposición ante una población no judía). Por lo tanto, los hombres haredim originalmente buscaban trabajos dentro de la comunidad como rabinos, escribas, carniceros kosher, etc. La demanda de estos servicios no se ha mantenido al ritmo del rápido crecimiento de la población haredi. Hace treinta años, según el Centro Taub, la tasa de desempleo haredi era del 21% alta, pero menos de la mitad de lo que es ahora.

Otro factor en la ecuación es la influencia incentivadora de los estipendios del gobierno y las ayudas sociales. Y aquí (especialmente dado el sistema parlamentario israelí), las lealtades políticas partidistas entran en escena y pueden dar como resultado decisiones políticas distorsionadas.

Sin embargo, a pesar de todas estas complicaciones, últimamente las líneas de tendencia han comenzado a moverse en la dirección opuesta. Las causas son varias. Por un lado, la conexión legal entre el empleo remunerado y el servicio militar se ha relajado; por otro lado, como señala Lavi, la participación voluntaria de los haredi en el IDF ha aumentado. Mientras tanto, tanto los estipendios del gobierno como las donaciones de filántropos privados se han reducido, y no puede haber mayor ímpetu para el trabajo que la perspectiva de un empobrecimiento. El miedo de los haredim a su exposición ante la cultura judía secular también ha disminuido, en parte porque las marcas más militantes del secularismo israelí se han desvanecido, y en parte porque los haredim han crecido más seguros de sí mismos. La cultura secular todavía se ve como una amenaza, pero el poder disuasivo de esa amenaza está disminuyendo drásticamente.

El mayor obstáculo interno para la participación de los haredim en la fuerza laboral hoy en día es la falta de educación. Los hombres haredim a menudo ingresan al mercado laboral con veinte años de escolaridad, pero no del tipo que los prepararía para una economía moderna. (Es revelador que las tasas de empleo de los haredim casi hayan igualado a las de los no  haredim que no completaron la escuela primaria). Se han creado universidades especiales para ayudar a reparar esta deficiencia, y están llenas de estudiantes, y también se han realizado esfuerzos en los niveles primarios y secundario. Queda mucho más por hacer.

El papel del gobierno en este desarrollo, como escribe sabiamente Lavi, no debería ser burocratizar el proceso, sino más bien alentar los esfuerzos ya en curso asegurando que las escuelas debidamente acreditadas reciban el apoyo y las instalaciones que necesitan.

5.5  Los haredim son perfectos

La sociedad Haredi realmente tiene mucho a favor. Como escribe David M. Weinberg:
El mundo haredi es admirable en muchas maneras. Los Haredim viven modestamente, priorizan el estudio de la Toráh y las aspiraciones espirituales, sus comunidades están llenas de buenas obras y empresas de asistencia social, son meticulosos en la observancia [de los mandamientos religiosos], enfatizan los valores familiares y generalmente están libres de drogas, alcohol y pornografía, están ausentes de la sórdida y servil devoción a la estupidez (tal como se expresa en la mayoría de los programas de televisión y en las películas) que caracteriza a gran parte de la sociedad moderna.
No obtendrán esta impresión de los informes de los medios de comunicación. Para ellos, "la familia hasídica en Jerusalén disfruta de una feliz y saludable cena de Shabbat" es casi el material habitual. Pero cada vez que un "rabino" haredi - para los periodistas, todos los adultos varones haredi son automáticamente rabinos - es acusado de fraude, de abuso infantil o de otra ofensa criminal, entonces los medios tienen un día feliz. El mensaje subyacente es el siguiente: "Estas personas actúan de manera justa, pero son similares a todas los demás". O incluso: "la sociedad haredi pretende mejorar a las personas, pero en realidad las empeora".

No hay sociedad sin criminales o desviados. La tasa de criminalidad en la comunidad haredi es baja, pero no es cero. Al igual que todos los demás seres humanos y todas las comunidades humanas, los haredim no son perfectos y no creen que lo sean.

Entonces, la próxima vez que conozcan a un hombre haredi, no asuman que es un fundamentalista, un antisionista, de derechas y con al menos quince hijos. No necesita, y no debería, asumir que es perfecto, pero muy posiblemente tampoco es un criminal. ¿Quién lo sabe? Incluso podría tener un trabajo.

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Sunday, November 19, 2017

Tres gemas ocultas y muy poco conocidas de Jerusalén - Noam Chen - Times of Israel





Recientemente me asocié con el guía turístico local Jacob Bildner, un experto en recorridos por la ciudad, y juntos nos embarcamos en una misión especial para descubrir el mundo oculto de Jerusalén. Jacob fue fundamental para ayudarme a descubrir algunos de los secretos más fascinantes de la ciudad, desde lugares que no son accesibles para el público hasta lugares que están literalmente ocultos a la vista. La relación que ha establecido con las comunidades conectadas con cada uno de esos lugares fue inestimable para garantizar el acceso privado a muchas de las personas que visitamos.

Explorar estos sitios fue un viaje al pasado alucinante e inolvidable, revelando aún más capas ocultas de la ciudad santa.

He reunido tres de estas gemas escondidas para mostrarles un aspecto de Jerusalén que quizás no hayan visto jamás:

El Kishle


Un camino poco transitado. El camino que conduce de la Torre de David al Kishle


Antiguo complejo militar y prisión del Kishle

El Kishle se estableció en 1834 para servir como un complejo militar. Durante el Mandato Británico en la Tierra de Israel, fue utilizado como una estación de policía y prisión donde los miembros clandestinos judíos fueron encarcelados. Algunos prisioneros dejaron su marca en las paredes, incluido el emblema del Irgun (La Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel), que se puede ver cerca de la entrada.

Los arqueólogos que excavaron el sitio han descubierto hallazgos de casi todos los períodos de la historia de Jerusalén, desde las fortificaciones del rey Ezequías durante el período del Primer Templo hasta los restos del Palacio de Herodes, que se extendía hasta el Monte Sión.

El Kishle se abrió al público en noviembre de 2015 y ahora forma parte del Museo de la Torre de David. Solo se puede acceder con visitas organizadas.


La Casa Siebenberg




Impresionante contraste entre lo nuevo, arriba, y el mundo antiguo, unos metros más abajo en la Casa Siebenberg

La Casa Siebenberg es uno de los tesoros ocultos más intrigantes de Jerusalén.

Todo comenzó cuando Theo Siebenberg, un judío europeo que logró huir de Europa durante la Segunda Guerra Mundial y llegar a los Estados Unidos, se mudó en 1970 a Jerusalén y compró una casa en el corazón del barrio judío.

Rodeado de historia por todas partes, estaba ansioso por descubrir la antigua herencia judía en la ciudad santa. Él comenzó por excavar debajo de su propia casa.

Sus años de excavaciones revelaron una línea de tiempo de unos 3.000 años de historia judía en Jerusalén, todo escondido bajo una sola casa. Algunos de los sorprendentes hallazgos incluyen bóvedas funerarias del período del Primer Templo, un acueducto y mikves (baños rituales) del período del Segundo Templo, con artefactos increíblemente conservados y mucho más.

En una de las antiguas murallas, incluso se puede ver carbón negro que los arqueólogos han confirmado es un remanente de la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C.

Después de las excavaciones, Theo decidió convertir su casa en un museo que se inauguró en 1987. El primer piso de la casa está renovado y es moderno, pero al bajar las escaleras literalmente retrocedes en el tiempo hacia un mundo completamente diferente.

La Casa Siebenberg actualmente está cerrada al público en general.


La tumba de Jason




Tumba funeraria excavada en la roca del período del Segundo Templo, la Tumba de Jason, en agudo contraste con los modernos edificios a su alrededor

La tumba de Jason es una antigua tumba excavada en la roca que data del período del Segundo Templo. Jason fue un sumo sacerdote durante el siglo II a.C., tal como se describe en el Segundo Libro de los Macabeos. Su nombre aparece en las inscripciones talladas en las paredes de la estructura.

La tumba, ubicada en el corazón del barrio de Rehavia, fue descubierta en 1956 cuando se estaba construyendo un nuevo edificio residencial. Más tarde se decidió conservar la antigua tumba y no continuar con el proyecto de construcción. La tumba ahora se encuentra situada entre los edificios nuevos y modernos del barrio de Rehavia, por lo que es una maravilla verdaderamente oculta. El contraste entre el vecindario y esta antigua tumba es fascinante, y es un verdadero testimonio de que la historia está en todas partes en Jerusalén.

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Un presidente de una sinagoga busca ayuda para descodificar un amuleto hebreo que fue depositado en su sinagoga - TheJC



Una de mis posesiones más misteriosas es el amuleto que se muestra arriba, arrojado anónimamente en el shul junto con los viejos libros desactualizados al desván de Booba, y que nadie volverá a leer nunca más.

De una edad desconocida y en un marco negro, obviamente colgó alguna vez en la pared de alguien para alejar el "yetzer hara", la inclinación hacia el mal. ¿De qué se trata? Bueno, ¿cómo está su hebreo?

Comencemos con el elenco de personajes.

Ángeles: Gavriel, Michael, Uriel, Shmuriel, Rafael y Azriel. Luego dos ríos: Pishon y Gihon, o Tigris y Euphrates.

Varias oraciones se encuentran dentro del Magen David y alrededor del borde. La mayor parte ha sido traducida por mi propio rabino, Paul Freedman de la Sinagoga de la Reforma Radlett y mi rabino favorito de la Sinagoga Unida, Meir Salasnik, recientemente jubilado como rabino de la sinagoga Bushey. La larga oración alrededor de los bordes, comienza arriba a la derecha con el Vayomer Moshe, y dice: "Y Moisés le dijo a Aarón, coge la olla y ponla sobre el fuego del altar, y pon el incienso; Ve rápidamente hacia la comunidad y haz la expiación por ellos; y toma el incienso y haz expiación por el pueblo. Y detenido entre los muertos y los vivos, deten la plaga.  Y Aarón volvió con Moisés a la tienda de la reunión y la peste fue levantada. Dios atendió la suplica y la plaga cesó de entre los hijos de Israel".

Otras secciones hablan de "proteger al Maestro de la casa y a su hogar".  La pequeña escritura en la parte inferior dentro de los bordes dice: "Adar 5665 [sobre 1905], prohibido invadir los bordes durante cinco años". Las palabras Hasanat g'vul son un término bíblico para la competencia desleal. ¿Competencia por y contra quién? ¿Dónde? ¿Aquí o en el der heim? Un misterio perdurable.

El mayor rompecabezas que queda es el conjunto de letras hebreas en los pequeños cuadrados en el centro del Magen David. Todavía se tienen que explicar completamente. ¿Un acróstico? ¿Un codigo? ¿Una muestra de arcana gematria? ¿Referencias bíblicas?

Cómo me gustaría saber cómo, dónde y por qué se originó este antiguo y único objeto. Mientras tanto, cuelga en la pared opuesta al PC, para proteger mi respaldo del yetzer hara .

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Gran artículo sobre la hipocresía de la judería americana: Los judíos estadounidenses y el derecho de Israel a ser escuchado - Evelyn Gordon



La creciente división entre los judíos israelíes y los judíos estadounidenses fue un tema importante de conversación en la reunión anual de las Federaciones Judías de América del Norte de esta semana. También fue el tema de un largo artículo en el Haaretz, "Divorciando a la Diáspora: Cómo Netanyahu está finalmente descartando a los judíos estadounidenses", donde se culpaba en gran medida al gobierno israelí. Entre otras cosas, citaba al ex embajador de Estados Unidos en Israel, Daniel Shapiro, al referirse a la mayoría de los judíos estadounidenses que se identifican como no ortodoxos y políticamente progresistas y liberales. "Existe la idea que tiene cierta vigencia en ciertos círculos alrededor del gobierno israelí que dice, 'Sabes qué, podemos descartar a ese segmento de la judería estadounidense porque en un par de generaciones sus hijos o nietos se asimilarán'".

Estoy de acuerdo en que la idea de descartar a ese segmento de la judería estadounidense tiene cierta vigencia en Israel. Pero en la mayoría de los casos, se debe menos a las fantasías sobre una posible desaparición de esos judíos liberales que a la creencia de que Israel tendrá finalmente que prescindir de su colaboración, lo quiera o no, porque ya no se puede depender de los judíos progresistas y liberales, ni siquiera para el más mínimo nivel de apoyo. Y con esto no me refiero al apoyo a una política israelí específica, sino a algo mucho más básico: el derecho de Israel a ser escuchado por audiencias tanto judías como no judías.

Nada ilustra mejor esto que las recientes decisiones tomadas por dos campus de Hillel para impedir que los principales portavoces de Israel se dirijan a los estudiantes judíos. En Princeton, fue la vicecanciller de Israel, Tzipi Hotovely, y en Stanford, un grupo de veteranos árabes israelíes de las Fuerzas de Defensa de Israel. Puedo entender a Hillel negándose a recibir a portavoces de las franjas más radicales. Pero ¿cómo se supone que los estudiantes judíos deben aprender algo acerca de Israel si el campus de Hillel ni siquiera les deja escuchar a los representantes de dos de las instituciones más importantes del país: su gobierno electo y su ejército?

En ambos casos, posteriormente desde Hillel se calificó a sus propias decisiones como un "error", muy probablemente bajo la presión de Hillel International, cuyo CEO, Eric Fingerhut, fue el autor principal de la disculpa de Princeton Hillel. Pero eso no cambia el hecho de que en dos destacadas universidades en lados opuestos del país, los directores de Hillel, ambos rabinos no ortodoxos, inicialmente pensaron que cancelar los discursos previstos en respuesta a las objeciones de los estudiantes progresistas era una decisión razonable.

Julie Roth, de Hillel Princeton, pensó que era completamente razonable negarles a sus estudiantes la oportunidad de escuchar a un representante oficial del gobierno israelí que trataba de explicar las políticas del gobierno. Y Jessica Kirschner, de Hillel Stanford, respaldada increíblemente por la asociación "pro israelí" de la universidad, pensó que era completamente razonable negarles a sus alumnos la oportunidad de escuchar a unos israelíes no judíos que no estaban de acuerdo con que Israel fuera un estado de apartheid.

Obviamente, rabinosy líderes laicos judíos estadounidenses tienen todo el derecho a estar en desacuerdo con las políticas israelíes. Pero, ¿cómo es posible cualquier relación si una de las partes ni siquiera permite que la otra sea escuchada?  Mordazas y boicots a Israel pueden preverse de sus enemigos, pero no necesitan a los judíos estadounidenses para eso.

Entonces, si Israel ni siquiera puede confiar en una parte importante de los judíos estadounidenses para permitir que los estudiantes interesados ​​conozcan las opiniones predominantes en Israel, entonces ¿quién está contribuyendo verdaderamente a la relación Israel-Diáspora? ¿Y por qué, bajo estas circunstancias, debería Israel tener algún interés en acomodar sus preocupaciones sobre, por ejemplo, arreglos para la oración en el Muro Occidental?

Además, consideren quién intervino para permitir que los discursos de Princeton y Stanford tuvieran lugar según lo planeado: el movimiento ortodoxo Chabad, el cual, en ambos campus, se ofreció como voluntario para ser el anfitrión de los oradores en muy breve tiempo. Si los grupos ortodoxos son los únicos en los Estados Unidos en estos momentos dispuestos a proporcionar un lugar para los israelíes no adeptos de la ortodoxia progresista y liberal, ¿por qué Israel no le daría más peso a los puntos de vista ortodoxos que a los no ortodoxos?

Tampoco este problema se limita a los campus universitarios. El ejemplo más sobresaliente, y que vale la pena volver revisar precisamente porque ambas partes lo consideran un punto de inflexión en la relación, fue la disputa sobre el acuerdo nuclear iraní.

Dado el casi total consenso israelí de que el acuerdo era peligroso (a pesar de los profundos desacuerdos sobre la mejor forma de oponerse), muchos israelíes se sintieron no menos traicionados por el apoyo judío estadounidense al acuerdo con Irán, que esos mismos judíos estadounidenses cuando Israel paralizó el acuerdo sobre el Muro Occidental dos años después. Como dijo el ex embajador de Israel en los Estados Unidos, Michael Oren: "Fuimos hacia los judíos estadounidenses y les dijimos que el acuerdo con Irán ponía en peligro a 6 millones de judíos de Israel, y que no era un asunto político estadounidense sino una cuestión de existencia judía... Y no necesito decirles lo que sucedió después". De hecho, en ausencia de esa sensación de traición, sospecho que el primer ministro Benjamin Netanyahu podría haber estado más dispuesto a rechazar la presión ultraortodoxa sobre el Muro Occidental.

Pero los desacuerdos políticos se pueden aceptar, incluso en cuestiones de importancia existencial. Lo que encuentro mucho más perturbador fue la reacción de los judíos estadounidenses liberales y progresistas a los esfuerzos de Netanyahu de presionar en contra del acuerdo, que la periodista del Haaretz Judy Maltz describió con precisión de la siguiente manera: "Considerando que el 70% de los judíos estadounidenses votaron por Barack Obama, los esfuerzos de Netanyahu de liderara una rebelión contra él fueron vistos por muchos dentro de la comunidad judía estadounidense como inconcebibles".

De hecho, muchos prominentes judíos estadounidenses se opusieron vociferantemente al discurso de Netanyahu ante el Congreso en contra del acuerdo, utilizando términos como " humillados" y "enojados" para describir sus sentimientos. Sin embargo, no escuché ni una palabra de esas mismas figuras prominentes en contra de los actuales esfuerzos de los líderes europeos para presionar al Congreso para que desafie al presidente Trump y preserve el acuerdo.

En resumen, muchos judíos liberales estadounidenses no solo se opusieron a la política del gobierno israelí, incluso se opusieron a los esfuerzos del gobierno israelí para abogar públicamente por sus políticas preferidas. Efectivamente, declararon que "Israel no tenía derecho a hacer oír sus opiniones en los Estados Unidos si al hacerlo les molestaba".

Muchos judíos liberales y progresistas siguen siendo incondicionales de Israel. Sin embargo, las filas de los Roths y Kirschner parecen estar creciendo cada año dentro de la comunidad judía progresista. Y aunque Israel y la Diáspora judía pueden sobrevivir a los desacuerdos políticos, si los judíos liberales estadounidenses ni siquiera están dispuestos a escuchar lo que piensan los judíos israelíes, y encima proporcionan una plataforma para que otros no les escuchen, la relación habrá terminado. Sigo pensando que eso sería una tragedia. Pero no se puede tener una relación con personas que ni siquiera reconocen tu derecho a hablar, incluso si esas personas son de la familia.

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Por qué cada vez más mujeres religiosas quieren servir en el ejército israelí - Ruth Eglash - Washington Post



A las pocas semanas de comenzar su servicio militar, muchas mujeres israelíes se dirigen a un sastre para que les cambien sus uniformes de gran tamaño para hacerlos más ajustados o más a la moda.

Pero un grupo de mujeres soldados opta por pantalones holgados o una falda modesta hasta la rodilla. Son reclutas religiosas observantes, y aunque son elegibles para una exención basada en la fe, su número es cada vez mayor.

Todos los israelíes son reclutados en el ejército a los 18 años con algunas excepciones. Los árabes israelíes, tanto hombres como mujeres, no están obligados a servir, y lo mismo se aplica a los ultraortodoxos. Las mujeres jóvenes y observantes de la religión, conocidas en Israel como ortodoxas modernas, tradicionalmente han optado por inscribirse en el servicio nacional, ya sea para ser voluntarias en las escuelas o en la comunidad durante uno o dos años, en lugar de las fuerzas armadas.

Pero eso está cambiando.

Desde el 2010, las Fuerzas de Defensa de Israel ha registrado un aumento en el número de mujeres religiosas que quieren servir. Estas cifras casi se han triplicado, de 935 en 2010 a 2.499 el año pasado, un desarrollo bienvenido para un ejército cuyos esfuerzos recientes para reclutar a hombres ultraortodoxos no ha tenido un gran éxito.

El ejército israelí se ha vuelto más flexible a la hora de dar cabida a las mujeres ortodoxas modernas, que cada vez más eligen servir en el ejército debido al sentido del deber de defender a Israel.

Pero el camino hacia una vida modesta y observante de los militares no es fácil. Dentro de la comunidad moderna-ortodoxa, muchos desaprueban a las mujeres que quieren servir, incluso cuando los hombres son alentados a que se unan a las unidades más competitivas.

Si las mujeres logran superar la presión dentro de su familia o comunidad, todavía enfrentan el desafío de practicar su fe mientras sirven en un ejército secular.

"Yo era la única persona en mi unidad que observaba el sabbat, y no tenía lugar para encender mis velas", informa Netta Asner, quien inmigró a Israel desde los Estados Unidos con su familia cuando tenía 8 años.

Para ella la parte más difícil de su servicio militar era cumplir con sus deberes un viernes por la noche o un sábado, las 24 horas en las que los judíos religiosos observan el sabbat y deben abstenerse de escribir, usar aparatos electrónicos o hacer cualquier cosa que pueda constituir un trabajo.

"La primera vez en mi vida que levanté el teléfono un sábado, tuve que cambiar algo en mi cerebro", nos cuenta Asner, quien estuvo en la unidad del portavoz militar desde 2014 hasta 2016. "Fue una sensación muy extraña".

Ella también optó por usar una falda.

"Hubo ciertas personas en mi vecindario que no aprobaron que yo eligiera servir en el ejercito, pero mi familia inmediata me apoyó", comenta Asner. Ella afirma que su experiencia ha inspirado a sus dos hermanas menores a inscribirse.

Sin embargo, no todas las historias de las mujeres ortodoxas son tan sencillas.

En la ciudad de Safed, el Gran Rabino Shmuel Eliyahu se ha pronunciado en contra de permitir que las mujeres sirvan en ciertas unidades de combate, y es especialmente crítico acerca del reclutamiento de mujeres religiosas. "Podrían corromperse", dice.

"La creencia de que los hombres y las mujeres son iguales es popular, pero no precisa. La belleza del mundo es que precisamente hay diferentes tipos de personas, con diferentes puntos de vista, diferentes activos y diferentes fortalezas. Si unimos a hombres y mujeres en la misma operación, hace que el mundo no sea saludable. Y es imposible que las mujeres ortodoxas permanezcan religiosas y modestas mientras estén en el ejército".

Bat Tzion Michlashvili, de veintiún años, no está de acuerdo. Ella es una de las pocas mujeres religiosas que sirven en una unidad de combate de género mixto.

"En todo el mundo, las personas se han dado cuenta de que, hagan lo que hagan los hombres, las mujeres también pueden hacerlo", dice Michlashvili. "No veo por qué debería dejar de hacer lo que amo: los deportes y el ejercicio".

En cuanto a comprometer sus creencias religiosas, Michlashvili afirma que, en todo caso, las fuerzas armadas la han hecho sentirse más cerca de su judaísmo: "Si antes pensaba que era importante defender las fronteras de Israel, ahora estoy haciendo las cosas que aprendí en la Toráh, y veo mi trabajo como incluso más importante".

Las mujeres representan aproximadamente un tercio de las fuerzas armadas de Israel, en comparación con alrededor del 14% en las fuerzas armadas de los EEUU. Deben cumplir dos años, mientras que el requisito para los hombres es de 32 meses. Desde la década de 1990, a las mujeres se les ha permitido asumir roles de combate, y la IDF dice que hoy en día, alrededor del 90% de todas las funciones militares están abiertas a las mujeres. Hay tres unidades de combate mixtas.

La general Sharon Nir, asesora en cuestiones de género del jefe de personal del IDF, nos dice que si bien en el pasado podría haber sido difícil para las mujeres ortodoxas sentirse cómodas en el uso del uniforme, las fuerzas armadas se han vuelto más complacientes.

"Estas mujeres se han dado cuenta de que el ejército es un componente muy importante de sentirse parte de la sociedad israelí, y quieren contribuir al estado", dice Nir. "Son sionistas religiosas, sus hermanos han servido y sirven, y ahora ellas también quieren servir".

En septiembre, la unidad de informática y comunicaciones del ejército lanzó un curso para mujeres ortodoxas. Las 23 mujeres que se inscribieron pasarán 18 meses estudiando ordenadores, ingeniería y guerra cibernética y otros 18 meses en servicio activo.

"Necesitamos personas en estas unidades", dice el mayor Hagit Kalef, quien dirige el programa. "Las futuras guerras no se pelearán en el campo de batalla sino a través de la tecnología. El cerebro es más importante".

Un número creciente de líderes religiosos ha expresado su apoyo a las mujeres religiosas que quieren servir en el ejército.

"Mientras que Israel todavía tiene enemigos a su alrededor, es deber de todas las personas, sin importar si son hombres o mujeres, judíos o no judíos, servir al país", dice el rabino Binyamin Lau, un rabino moderno ortodoxo en Jerusalén.

"Todas las razones dadas para qué las mujeres no debieran servir no tienen nada que ver con la religión. Están basados ​​en principios o en política", dijo. "Necesitamos apoyar a estas chicas y al mismo tiempo ayudarlas a seguir siendo religiosas".

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Desafiando a los difusores de mentiras anti-Israel - Peter Berkowitz -



La cobertura de los medios de comunicación y los estudios académicos acerca de Israel de manera rutinaria traicionan la integridad intelectual que debería gobernar a ambos. Israel ha pagado un alto precio; los palestinos quizás incluso más.

Sería difícil cuantificar con precisión el daño infligido por las omisiones, distorsiones y acusaciones que rutinariamente desfiguran las representaciones de Israel. Aún así, el flujo constante de propaganda maliciosa que se presenta como noticias y estudios académicos envenenan el debate sobre este choque complejo y trágico entre dos pueblos. Las frecuentes caracterizaciones de Israel como un monstruo moral y político - un estado supuestamente culpable de colonialismo, apartheid y todo tipo de crímenes de guerra y de lesa humanidad, incluyendo la transferencia forzosa de población, la limpieza étnica y el genocidio - refuerzan las expectativas palestinas de que sus demandas en algún momento se cumplirán de inmediato y en su totalidad, mientras refuerzan las sospechas israelíes de que no pueden obtener una audiencia imparcial ante el tribunal de la opinión pública, y que no podrán tener un trato justo bajo los auspicios de la comunidad internacional.

Enfatizar los méritos de una de las partes y los defectos de la otra es humano, y los informes partidistas son una vieja historia. La nueva historia es que en beneficio, en su mayor parte, de unos objetivos políticos progresistas, los periodistas y los académicos occidentales han incumplido sus obligaciones profesionales con el fin de erigir un edificio de falsedades sobre Israel.

Para catalogar las falsedades, exponer a sus autores y dejar las cosas claras se requiere de una investigación prodigiosa y de documentación concienzuda, además de una comprensión de las realidades políticas contemporáneas y de una comprensión sinóptica e históricamente informada del gran conflicto árabe-israelí. Con la publicación en 2014 en hebreo de "Tasiyat Hashkarim" , que rápidamente se convirtió en un bestseller en Israel, el periodista Ben-Dror Yemini estableció que él era el hombre indicado para dicha tarea. Su "Industry of Lies: Media, Academia, and the Israeli-Arab Conflict", que acaba de aparecer en una traducción al inglés y al francés del hebreo, resultará indispensable para los políticos y responsables políticos, periodistas y profesores, y miembros del público en general que creen que la historia del Oriente Medio es inseparable del avance de la causa de la paz.

Yemini, con quien he tenido el placer de hablar sobre la política israelí durante varios años, es columnista del Yediot Aharonot, el segundo periódico israelí más leído. Abogado de formación, también se desempeñó como editor de la página de opinión en Maariv, otro diario líder. Se le considera próximo a un pequeño núcleo eminente de intelectuales públicos de centro izquierda, incluidos los profesores Shlomo Avineri, Ruth Gavison, Yossi Shain, Gadi Taub y Alexander Yakobson, a quienes la izquierda confunde a menudo con unos conservadores porque son orgullosos sionistas.

A diferencia de la derecha israelí, generalmente se han opuesto a la política de asentamientos del país en Cisjordania, y en la actualidad, en su mayoría, se oponen a construir fuera de los grandes bloques de asentamientos, esas ciudades medianas que casi todos esperan que permanezcan bajo el control de Israel. No dudan en criticar al gobierno cuando se aparta de los principios liberales y democráticos en los que se estableció el país, al tiempo que insisten en que Israel fue fundado adecuadamente, algo que también debe seguir siendo, como el estado nación del pueblo judío. Desde la erupción de la Segunda Intifada en 2001 - siguiendo al rotundo rechazo del presidente palestino Yasser Arafat a la propuesta de paz Camp David 2000 del primer ministro israelí Ehud Barak - Yemini y aquellos de sensibilidad semejante han resaltado los principales obstáculos para la paz que plantea la intransigencia de la Autoridad Palestina, la incitación que fomenta contra Israel y el yihadismo sunita y chiita que impregna el duro e inestable barrio en el que vive Israel.

El libro de Yemini aborda estos obstáculos, pero se centra en otro formidable impedimento para aliviar el conflicto: la multitud de mentiras - informes imprecisos, interpretaciones debatibles, errores ocasionales y lapsos de juicio, pero sobre todo falsedades demostrables - cuyo propósito es deslegitimar a Israel y ensuciarlo. Las mentiras, argumenta, toman varias formas.

- "Las mentira insidiosas", construidas a partir de medias verdades e información reprimida. Por ejemplo, en el 2010 y escribiendo en el New York Review of Books, el periodista Peter Beinart afirmó que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu "rechazaba la idea de un estado palestino". Beinart citó un libro de Netanyahu publicado en 1993, una época en la que esa idea también era rechazada por la mayoría de la izquierda israelí, incluido el entonces Primer Ministro Yitzhak Rabin, al tiempo que omitía mencionar el innovador discurso de Netanyahu de 2009 en Bar-Ilan, por el cual se convirtió en el primer primer ministro israelí, de derecha o de izquierda, en respaldar un estado palestino.

- Las "mentiras de la proporción", donde se adjuntan términos que denotan un mal absoluto, como el "apartheid", a formas comunes de discriminación que pueden y deben corregirse dentro del sistema. Tal es el caso con la condición de los ciudadanos árabes de Israel, quienes aunque gozan de plenos derechos civiles y políticos, se enfrentan sin embargo a una discriminación remediable similar, y en muchos casos menos grave, a la que sufren otras minorías étnicas en los países europeos. Las mentiras de la proporción también incluyen condenas salvajes en desacuerdo con las transgresiones. En 2013, observa Yemini, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU "adoptó 25 resoluciones, cuatro para todos los demás países del mundo y 21 contra Israel".

- Las "mentiras basadas en historias reales", mediante las cuales se presenta o difunde una declaración inflamatoria o una acción violenta como si fuera totalmente representativa de la sociedad israelí en general. Es muy común que los periodistas y académicos se detengan en locuaces declaraciones de ciertas figuras marginales en Israel, mientras ignoran el tejido pluralista del país. Yemini llama con razón la atención sobre las versiones israelíes de populares programas de televisión en los que el público vota para determinar quién es el ganador. Entre 2013 y 2015, los israelíes eligieron como campeones a un árabe israelí en "Master Chef", otro árabe israelí en "The Voice", a una mujer judía etíope en "Gran Hermano" y a un trabajador extranjero filipino en "The X-Factor".

- Las "mentiras académicas", que son obra de profesores que explotan sus posiciones universitarias y su autoridad académica. Yemini cita al profesor Ilan Pappé, un notorio inventor de supuestos crímenes israelíes que, en un libro del 2004, demostró descaradamente su desprecio por el registro histórico: "Mi prejuicio es evidente, a pesar del deseo de mis colegas historiadores de que me apegue a los hechos y a la 'verdad' cuando reconstruyo realidades pasadas. Considero que cualquier construcción de este tipo es vanidosa y presuntuosa".

- Luego está la "gran mentira", esa que distorsiona la realidad de forma tan grotesca que la gente normal supone que nadie tendría el descaro de formularla si no fuera verdad. "La versión contemporánea de la Gran Mentira convierte a Israel, un país que perjudica a los civiles inocentes en mucho menor grado que en cualquier otro conflicto mundial de proporciones similares, en un estado que lleva a cabo un genocidio", escribe Yemini. "Mientras tanto, los terroristas y los miembros de Hamas, que anuncian públicamente sus intenciones de exterminar a los judíos, se convierten en 'luchadores por la libertad' para esos críticos".

En un capítulo especialmente revelador, Yemini explora el bienestar social y económico de Cisjordania y de los palestinos de Gaza. "El control de Israel", escribe Yemini, "no se interpuso en el camino hacua la prosperidad palestina". Por el contrario, citando una serie de tablas y gráficos que cubren la esperanza de vida, la mortalidad infantil y la educación, demuestra que "con todas las medidas objetivas, la administración israelí de Gaza, que terminó en 2005, y de Cisjordania, que aún continúa, solo aceleraron la tasa de desarrollo en esas áreas - a pesar, y no gracias, a los mejores esfuerzos del movimiento nacional palestino", colocando a los palestinos en una posición mucho más relevante que la gran mayoría de los árabes del Oriente Medio.

Imagínense cuánto podrían estar más cerca los palestinos de gobernarse a sí mismos si nuestros medios progresistas y nuestros profesores adquirieran el hábito de decir la verdad sobre Israel.

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Cuando las profecías de la fatalidad se estrellan contra las realidades de la demografía - Boaz Haetzni - MIDA



"Hemos alcanzado el tamaño ideal de la población, hemos llenado la tierra, ahora podemos comenzar a limitar la tasa de natalidad y pensar en la calidad de vida y el tipo de país que realmente queremos ser".

Este es el tema del libro "La tierra está llena", escrito por el profesor Alon Tal, quien prevé un oscuro futuro demográfico para Israel.

El "problema demográfico" que ha previsto Alon Tal no tiene que ver con una minoría judía, tal como ha profetizado habitualmente la izquierda israelí, sino todo lo contrario: una alta tasa de natalidad judía israelí que en un período relativamente corto de tiempo podría conducir a una explosión demográfica. Alon Tal espera que para 2050, entre 23 y 36 millones de personas vivirán en Israel. La prevista explosión demográfica proviene del sector judío, todo lo contrario de las tradicionales predicciones calamitosas de la izquierda.

Al hacerlo, Alon Tal destruye el globo del "demonio demográfico" y adopta un típico enfoque al gusto de los derechistas Yoram Ettinger y Yaakov Feitelson. Desde 2005, este equipo ha estado siguiendo los datos demográficos de forma independiente, y su conclusión es que no solo los árabes no serán la mayoría, sino que la demografía judía está ganando y a lo grande.

Con esto se refutan las advertencias de la izquierda de que los judíos se convertirán en una minoría y contradice los intentos de advertencia de un "final de la democracia" como resultado del control judío sobre una mayoría árabe, o al menos de una gran minoría árabe.

Gracias a la desconexión de 2006, los árabes de Gaza no cuentan como palestinos gobernados por Israel. La Autoridad Palestina ha inflado el número de árabes en Judea y Samaria hasta un nivel vergonzoso. Las tasas de natalidad judías están en alza, mientras que las de los árabes a ambos lados de la línea verde se han estado derrumbando.

Los árabes están emigrando desde Judea y Samaria a todas partes del mundo, mientras que cada vez más judíos se mudan a Israel a la luz del incremento del antisemitismo en Occidente. La base de la predicción de Alon Tal son estas tendencias, las cuales proyectan una estable mayoría judía con una tendencia hacia el crecimiento.

Calidad ambiental vs. cantidad

Alon Tal es una persona que ha contribuido mucho al tópico de la calidad del medio ambiente en Israel, pero menos a la cuestión de la cantidad ambiental, ya que es un izquierdista que siempre ha estado dispuesto a renunciar a partes significativas de Israel.

Desde su perspectiva, que ve a un Israel que en un futuro ve como disminuye su territorio, es una conclusión lógica el sentir ansiedad por la explosión demográfica judía, que probablemente sería significativamente mayor dentro del "mini Israel" de las fronteras del 67. Entonces a partir de ahí podemos obtener su recomendación de reducir la tasa de natalidad judía.

Las políticas de la izquierda judía crean una gran paradoja. El enfoque clásico de la izquierda israelí, la cual siempre ha abogado de una manera rutinaria por renunciar al corazón de nuestra tierra para no convertirnos en una minoría, se ha visto pisoteado por la visión del dramático crecimiento judío.

Ahora, esta izquierda sin sentido nos lleva a una situación en la que, como según ella debemos disminuir nuestro territorio, además debemos reducir nuestra tasa de natalidad para evitar el incremento de la población. Sin embargo, si prevé una población judía tan incrementada, ¿por qué, de acuerdo con la teoría de la izquierda, no deberíamos mantener esas áreas, el corazón de nuestra tierra, evitando el "dolor" de ceder la tierra y teniendo un lugar donde albergar esa creciente población judía?

Si el problema demográfico se invierte y nos dirigimos a ser la mayoría y no la minoría, entonces la solución a esta explosión demográfica debe ser geográfica y no demográfica, un población más grande en un territorio mayor, en lugar de una población más pequeña en un territorio reducido.

Alon Tal recomienda llegar a unos 10 millones de personas dentro de unas fronteras que obviamente no incluyen a Judea y Samaria. Esta recomendación sería inevitable en el caso de una devolución de Judea y Samaria y de que el área dentro de la Línea Verde ya estuviera abarrotada, por lo cual al retirarnos de esa tierra no quedaría más remedio que limitar las tasas de natalidad y la aliya a Israel. Al hacerlo, Israel se vería obligado a retirarse del sionismo y esencialmente abandonar los fundamentos de su existencia, que es llevar a los judíos a Israel.

Incluso hoy, el estado estaría arrastrando los pies a la hora de incentivar la aliyá a Israel, a pesar de sus políticas de inmigración. El motivo de la vacilación del gobierno se debería al temor de incrementar los precios de la vivienda consecuencia de un aumento en la demanda que los inmigrantes pueden traer consigo. El aumento en los precios de la vivienda implicaría un problema político para la coalición. En otras palabras, según Alon la coalición ya está pagando un precio político por el crecimiento de la población y el consiguiente aumento de los precios. Como resultado, el futuro del estado se dañaría por las crisis que retrasarían las aliyás.

El conflicto como anécdota

En vista de las predicciones sobre un dramático crecimiento judío, el tema de la "resolución del conflicto" parece mucho menos problemático. La amenaza demográfica para una mayoría judía de parte de los árabes de Judea y Samaria está emergiendo como una situación meramente temporal que se decidirá finalmente a favor de los judíos en función del impulso demográfico.

Un reclamo que defienda la entrega de la tierra solamente porque, en el peor de los casos en un período interino, los árabes no recibirán la residencia o la ciudadanía, no es grave. La privación de los derechos de voto durante un período interino no es draconiana, especialmente cuando los árabes de Judea y Samaria llevan sus vidas en el marco de una autoridad autónoma palestina.

La dimensión demográfica empequeñece todo el debate como una especie de anécdota y donde la realidad simplemente se saltará ese debate. Sin embargo, las auténticas buenas noticias son las posibilidades que se abren ante Israel y ante la nación judía.

Si en 2050 habrá 30 millones de judíos en Israel, entonces podremos aspirar a que haya 50 millones de judíos para fines de siglo y también a trabajar para ello. Un país de 50 millones de habitantes ya es una potencia regional. Hoy, con solamente 8 millones de residentes, Israel ha salido adelante con muchos logros, convirtiéndose en un objeto de admiración y de peregrinación de todo el mundo.

Un poder inevitable

No solo tenemos el lujo de convertirnos en una superpotencia, pero de hecho no tenemos más remedio que convertirnos en una.

Estamos posicionados en el centro de una región salvaje, asesina y violenta, que produce y exporta la mayoría de los problemas sobre la Tierra en la actualidad. Nuestros enemigos se están matando entre sí como si estuvieran viviendo en el  siglo VII d.C., y es que ahora las mujeres (yazidis) se venden en los mercados y las poblaciones son asesinadas indiscriminadamente. El mundo se dirige hacia la inestabilidad derivada del colapso de Medio Oriente.

Los inmigrantes que están inundando Occidente procedentes de nuestra región y de África generan crímenes, terror y destruyen el orden existente. Los países "progresistas" dicen estar tranquilos ante estas oleadas de migrantes. No entienden e incluso son indiferentes al peligro que acecha sobre su cultura. En detrimento de Occidente, también hay una gran reducción de la fecundidad europea, lo que provoca el envejecimiento de unas sociedades que experimentan unas enormes conmociones sociales que inevitablemente conducirán a crisis económicas.

Este no es un mundo estable con unas reglas de juego conocidas y reconocidas, sino un mundo en crisis, un mundo sin Dios, sin adultos responsables, enfrentado a crisis importantes y encaminándose hacia un colapso económico, con guerras internacionales y civiles. En esta era, ay de aquellos que son pequeños y débiles, por lo que el rápido crecimiento de Israel es crítico y vital para su existencia, una carrera contra el tiempo.

En este contexto, los izquierdistas que examinan la realidad demográfica y entienden que estamos en el camino de ser más grandes, llegan a la absurda conclusión de que nuestro objetivo es permanecer pequeños.

Un estado pequeño

Esto es lo que está en el centro del debate interno en Israel. ¿Qué queremos ser? ¿Un pequeño estado de élite o un país que no es dependiente de los demás y reúne a todos los judíos, incluidos aquellos que no encuentran el favor a los ojos de las élites?

El enfoque de Alon Tal nos dice que si somos pequeños en territorio, como resultado seremos pequeños en población, una hoja que sopla al capricho de las tormentas regionales. El motivo para abandonar el territorio ya no es una restricción forzada, sino el deseo de ser pequeños, de concentrarnos en la "calidad". Alon Tal y su campo están condenando a Israel, en el mejor de los casos, a ser un estado pequeño, débil y siempre dependiente.

¿Cuál es la barrera que Israel debe sobrepasar para romper con ese futuro? Dado que el aumento en la población judía es un hecho, ¿dónde vivirán los inmigrantes y las sabras? El corazón de la madre patria judía, Judea y Samara, es la solución judía y sionista natural, necesaria y crítica para comenzar el proceso. Alternativamente, devolver la tierra destruirá cualquier posibilidad de ser grandes.

La mayoría de las áreas de Judea y Samaria están vacías. Si combinamos las poblaciones judía y árabe, solo ocupan el 7% de dicho área, mientras que las áreas de Israel dentro de la Línea Verde, desde Be'er Sheva y al norte, se verán  triplicadas, ya que el 20% está construido. Las áreas de "demanda" de Gush Dan y Jerusalén casi no tienen espacio y los precios son altos en conjunto.

Abrir Judea y Samaria a la construcción ilimitada puede proporcionar una solución a corto y mediano plazo para la demanda en Jerusalén y Gush Dan, ya que el oeste de Samaria no es más que un "Gush Dan oriental". Una acumulación masiva a lo largo de la espina dorsal de las ciudades existentes, junto con la ampliación de las carreteras y la construcción de vías ferroviarias, proporcionará un suministro importante en las áreas de demanda, una solución perfecta para la crisis de la tierra.

Por otro lado, renunciar a Judea y Samaria sentenciará a Israel a ser pequeño de manera irreversible en un futuro cercano. El mundo, que está haciendo todos los esfuerzos posibles por sacar a Israel de Judea y Samaria, no nos permitirá volver allí y nos llevará a un triple desastre: desconectar a los judíos de su corazón y de su identidad, impedir el crecimiento futuro de Israel y empujarnos hacia unas fronteras que no conllevan ninguna lógica. En otras palabras, renunciar a Judea y Samaria no es solo darse por vencido en el pasado, sino en el futuro.

Si no la interrumpimos, no será una leyenda

Aquellos que tengan la intención de tomar el camino de la retirada deberían comenzar a limitar sus tasas de natalidad ahora e informar al pueblo judío para que no emigre a Israel. Esta será una doble capitulación histórica del sionismo, e Israel no sobrevivirá a tal proceso. Debe decidir si emprender un curso de decadencia o en un camino que podría llevarnos a convertirnos en una potencia.

La solución al conflicto es inherente a una visión más amplia que podría alcanzarse si la deseamos, la vemos como un objetivo y donde fomentamos los procesos que conducen a su realización.

En comparación con la visión utópica de Herzl, esta es mucho más fácil. La fundación ya existe y los procesos ya están ocurriendo y avanzando. Parafraseando a Herzl: si no la interrumpimos, no será una leyenda

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Saturday, November 18, 2017

Hiller traiciona su misión - Daniel Seaman - MIDA



La viceministra de Asuntos Exteriores del Estado de Israel no pudo comparecer ante el Centro Hillel para la Vida Judía de la Universidad de Princeton (CJL).

Piensalo por un momento. Tzipi Hotovely, la viceministra de Asuntos Exteriores del Estado de Israel, un funcionario del gobierno israelí, un representante elegido por la mayoría de los ciudadanos del Estado de Israel en unas elecciones libres y democráticas, no pudo hablar a causa de la principal organización judía en los campus de los Estados Unidos.

Si no están indignados, no están prestando atención. Es más que una desgracia. Es despreciable

Que la principal organización judía en los campus, donde la propia legitimidad del derecho judío a la autodeterminación y la nacionalidad está siendo atacada, considere cuestionar la presencia de un representante electo israelí resulta absolutamente traicionero. Tiene que haber algo más que emitir una disculpa.

Pero que solamente se disculpe, y este bochorno se deje de lado con una disculpa lamentable resulta asombroso. Hillel ha cruzado una línea y ha traicionado a los ciudadanos del Estado de Israel.

El CJL de la Universidad de Princeton retiró su decisión de recibir a la viceministra Tzipi Hotovely a raíz de las objeciones de la Alianza de Progresistas Judíos (AJP). En una carta que detalla sus objeciones, éste grupo marginal radical afirmaba que "el trabajo de Hotovely causa un daño irreparable a las perspectivas de una solución pacífica al conflicto israelí-palestino", y terminaba diciendo que Hotovely era una "racista".

Esto, por supuesto, sin proporcionar ninguna prueba para apoyar estas afirmaciones. Porque no hay ninguna, ellos simplemente están en desacuerdo con sus opiniones ideológicas y en la mejor tradición de los autoproclamados progresistas, la difaman al calificarla de racista.

En respuesta, CJL anunció que "pospondría" el discurso planificado de Hotovely hasta que pueda ser "adecuadamente investigado por el Comité Asesor de Israel del grupo".

Un acto de cobardía completamente despreciable.

¿Adecuadamente investigado? ¿Qué exactamente necesitaba ser investigado? Ella es la viceministra de Asuntos Exteriores del Estado de Israel por el amor de Dios. ¿El representante elegido democráticamente de más de seis millones y medio de judíos, y necesitan consultar con un comité asesor?

El representante de una organización judía en los Estados Unidos no puede evaluar la legitimidad de un funcionario israelí electo. Si no eres capaz de enfrentarte a un grupo de estudiantes radicales engreídos y delirantes, no estás en condiciones de liderar la guerra contra la deslegitimación de Israel en el ámbito más importante de la academia estadounidense. No se dejen engañar: la excusa es Israel, pero el ataque se realiza contra todos como judíos. Como siempre ha sido.

Tal como revelamos en la edición hebrea de la revista Mida la semana pasada, Hillel recibió más de 7 millones de $ del gobierno de Israel con el fin de fortalecer la identidad judía entre los estudiantes en los Estados Unidos. Porque son los estudiantes judíos los más afectados por el ataque al derecho de los judíos a la autodeterminación. Este es un derecho fundamental asignado a todas los demás pueblos del mundo. Esto es de lo que se trata. Es un ataque que se lleva a cabo a través de la negación y la difamación del Estado de Israel.

Por la simple consideración de estas acusaciones ridículas, Hillel ya ha traicionado su responsabilidad.

Nosotros, en Israel, no necesitamos que nuestras decisiones sean cuestionadas y desafiadas por la corriente principal del judaísmo estadounidense. No necesitamos explicar o justificar por qué el 85% de israelíes rechazan un "proceso de paz" que consideran fallido.

Fuimos nosotros los que asumimos los "riesgos por la paz". Somos nosotros los que sufrimos las consecuencias de intentar una solución pacífica al conflicto desde hace un cuarto de siglo, incluso antes de que estos estudiantes estadounidenses nacieran.

Nuestras decisiones aquí se basan en las experiencias que hemos vivido. Más de 1.000 ataques terroristas asesinos contra nuestros civiles en autobuses, cafeterías, salones de bodas, restaurantes y hogares, y los miles de misiles que han caído sobre nosotros mientras presenciamos el trauma experimentado por nuestros hijos, son hechos que atenuan nuestro entusiasmo con respecto a realizar concesiones adicionales con un enemigo que nunca ha aceptado nuestra existencia aquí.

Sobrevivimos a todo esto y todavía mantenemos una vibrante sociedad multi-étnica y multi-racial, donde todos tienen los mismos derechos, ya sea judío o árabe.

Los estudiantes judíos deberían celebrar a Israel, no condenar a nuestro gobierno elegido. La situación es demasiado compleja y demasiado volátil para que esos proveedores de la solución simplista de que "los judíos no han hecho lo suficiente y los árabes son las víctimas" nos den lecciones.

Más que nada, este incidente en la Hillel revela mucho mejor que las estadísticas el por qué los estudiantes judíos estadounidenses sufren abusos ​​en los campus de los Estados Unidos en los últimos años.

Es por vuestro silencio. Porque estáis intimidados al pensar que los deslegitimadores radicales deben ser consentidos. En nombre de la ridícula idea de "una Gran Tienda judía" y de tolerancia hacia las ideologías de odio. Una Gran Tienda que al parecer no es lo suficientemente grande como para albergar a una representante oficial que encarna la voluntad del pueblo israelí.

¿Cómo una funcionaria de Hillel puede hacer algo así y todavía conserva su trabajo? Ella, obviamente, está muy mal equipada para manejar la importante tarea que tiene entre manos. ¿Por qué no hay expresión de indignación por parte del liderazgo judío en los Estados Unidos?

Mientras las organizaciones judías norteamericanas permitan que el elemento marginal cuestione lo que saben que es la verdad, mientras duden sobre la justificación y rectitud de nuestra causa y la forma en que Israel se comporta moralmente, continuarán siendo víctimas de un ataque contra sus derechos como judíos por parte de la academia estadounidense. El mundo nunca otorga nada a los cobardes.


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¿Por qué no recuperar el legado del ideólogo sionista simpatizante del fascismo de la primera época del sionismo y creador del "sionismo revolucionario"? - Peter Bergamin - Haaretz



El 2 de noviembre, el mismo día en que se celebra el centenario de la Declaración de Balfour, otro aniversario relacionado en la historia sionista pasó con mucha menos fanfarria.

Se conmemoraba lo que sería el cumpleaños número 120 de Abba Ahimeir, el líder e principal ideólogo principal de lo que se conoce como el "sionismo revisionista maximalista". El primer evento se ha convertido en parte de la psique colectiva israelí, y de hecho judía; el segundo, ciertamente no tanto.

Un tercer aniversario relacionado, y también importante, y probablemente aún menos conocido, es el hecho de que el miércoles 15 de noviembre se cumplen 90 años de que Ahimeir escribiera un artículo para el Haaretz donde utilizó el conocido dicho de Hillel el Sabio: "¿Si yo no me preocupo por mí, quién lo hará?".

Lo que quizás sea más sorprendente para el lector actual del Haaretz no es solamente el hecho de que, de 1925 a 1927, Ahimeir fue un colaborador habitual del periódico, el cual ciertamente se inclinaba ligeramente más a la derecha de lo que lo hace hoy, sino que además en este artículo en particular introdujo el concepto de "sionismo revolucionario" por primera vez.

Este historiador y periodista cultural de 30 años había regresado al Mandato Británico de Palestina en el verano de 1924 después de una ausencia de diez años, habiendo completado un doctorado en la Universidad de Viena sobre "El declive de Occidente", de Oswald Spengler. Ahimeir había llegado originalmente a la Palestina otomana desde Bobruisk (entonces Rusia, ahora Bielorrusia) en 1912, a la edad de 14 años, para estudiar en el gimnasio Herzliya, una prestigiosa escuela secundaria.

Durante tres años después de su llegada, Ahimeir fue un activo pionero sionista (halutz), un kibbutznik y miembro de Hapoel Hatzair, trabajando como bibliotecario para el Comité Cultural del Histadrut, enseñando en las aldeas agrícolas de Nahalal y Geva, y contribuyendo regularmente al diario homónimo del partido.

En 1926, sin embargo, Ahimeir se había desilusionado claramente del Hapoel Hatzair y del sionismo laborista en general.

En su artículo del Haaretz (escrito cuando aún era miembro del Hapoel Hatzair), Ahimeir se lamentaba de que en los 10 años transcurridos desde la Declaración Balfour, ni siquiera se hubieran realizado las esperanzas mínimas del proyecto sionista. Una nación judía aún no existía, y de hecho todo el proceso parecía estar estancado en un atolladero político y burocrático.

Por este lamentable estado de cosas, Ahimeir culpaba no solamente a la administración mandataria británica, sino también a la "inmadurez" de la dirección del Yishuv, que no sólo estaba saturada de intereses partidistas, sino que también estaba dispuesta a comprometerse con los británicos.

La única manera de salir del desastre, creía Ahimeir, era un regreso al sionismo político herzliano que ofrecía entonces el relativamente joven partido Revisionista. En el momento del artículo de Ahimeir, los revisionistas representaban la primera incursión de un partido sionista en una organización política de derechas (aunque en ese momento todavía de centro-derecha). De hecho, se uniría al partido de Zeev Jabotinsky solo dos meses después, en febrero de 1928, junto con el poeta Uri Zvi Greenberg y el escritor Yehoshua Yevin.

Por el momento, declaraba Ahimeir en el artículo, la era del pionero sionista había terminado, y realizaba un llamamiento al movimiento sionista - "como el Sinn Fein en Irlanda" - para adoptar la actitud y los medios de otros grupos de liberación nacional.

Ahimeir, él mismo, no sería ajeno a la controversia.

Un año después de unirse a los revisionistas - y en la ola de los disturbios de 1929 en Palestina - formó el ala "maximalista o dura" del partido con Greenberg y Yevin, abrazando aspectos de la ideología del fascismo italiano (el cual en aquellos momentos ofrecía la única realidad alternativa novedosa al comunismo, y que como sus seguidores en el Yishuv, había recurrido cada vez más a los intelectuales socialistas desilusionados), aunque a diferencia de Jabotinsky y los revisionistas mayoritarios, vio a Gran Bretaña como el verdadero enemigo del sionismo.

Ahimeir fue un agente provocador abierto a muchas cosas, ya que como líder del grupo juvenil del partido, el Betar, entrenó a otros líderes juveniles para la Escuela de Capacitación para el liderazgo del Betar, fue un activista político y periodista (denominó a la administración del mandato británica 'Perfida Albion' y a sus miembros 'ocupantes extranjeros' en 1929), y además fue importante como ideólogo.

Formó el primer grupo de resistencia antibritánica, el Brit HaBiryonim, en 1930, y ese grupo, mientras se limitó a actos de desobediencia civil, quitó las banderas nazis de los consulados alemanes en Jerusalén y Tel Aviv, y tocó el shofar en los servicios del Yom Kippur (una acción prohibida por los británicos) en el Muro Occidental, siendo el precursor ideológico del sector más extremista del Irgun y el Lehi.

Ahimeir fue arrestado en junio de 1933 junto a otros revisionistas, como Avraham Stavsky y Zvi Rosenblatt, con relación al asesinato de Chaim Arlozoroff. Ese suceso pesaría sobre él el resto de su vida, a pesar de haber sido absuelto por falta de pruebas incluso antes de ir a juicio.

Ahimeir finalmente fue a prisión en 1934 por su participación en el Brit HaBiryonim, después de lo cual se retiró más o menos de la vida política activa y se dedicó a su primer amor, escribir sobre la historia. Sus artículos para la enciclopedia hebrea, incluidas las entradas para "Bobruisk" y "Hitler", dan testimonio del rico conocimiento de Ahimeir sobre la historia europea y judía.

De hecho, como historiador que había experimentado de primera mano tanto la Primera Guerra Mundial como la Revolución Bolchevique, la cual se había cobrado la vida de su hermano menor Meir, Ahimeir estaba mejor situado que la mayoría de sus colegas en el Yishuv para ver la meta-imagen histórica de la relación que se estaba desarrollando, y se mostraba preocupado por ello, entre el sionismo del Yishuv y el poder británico.

Reconoció la inutilidad de la voluntad del liderazgo de la Yishuv, no solo por comprometer el objetivo final político-territorial sionista (a la luz del Libro Blanco de Churchill de 1922, se pretendía reducir la aparente promesa inicial de Gran Bretaña de un hogar nacional judío en toda la Tierra bíblica de Israel) aceptando las demandas británicas, sino también por diluir el sionismo con la ideología socialista.

Por lo tanto, su llamamiento al sionismo revolucionario en 1927 fue el recordatorio de un historiador frustrado que no podía ver otra solución lógica que una rebelión política insurreccional para suplantar el dominio británico a la Yishuv, y lograr el establecimiento de un estado judío, y todo ello mediante un eventual abrazo a un pseudo fascismo al estilo italiano.

Su defensa de ésta última ideología, que suena hoy difícil para nuestros oídos, debe ser entendida no solo dentro de su contexto histórico, sino aún más importante, en función simplemente de su concepto de revolución.

La historia tal vez haya sido injusta con Ahimeir a este respecto, y ha preferido centrarse en su aceptación del fascismo italiano en detrimento de su concepto de un 'Sionismo revolucionario'. Ahimeir fue desde luego mucho más revolucionario que fascista, y su legado de un sionismo revolucionario es lo más pertinente y, de hecho, lo más interesante, desde la perspectiva de un historiador contemporáneo.

De hecho, podríamos observar cínicamente el llamamiento de Menachem Begin, en la Tercera Convención Mundial del Betar en 1938, a marcar el comienzo de un nuevo período de 'Sionismo militar', y el llamamiento de David Ben-Gurion, dos meses después, para un 'Sionismo combatiente', como nada más que unas oportunistas redefiniciones del concepto del 'Sionismo revolucionario' de Ahimeir unos 10 años antes.

Sin embargo, en el momento del discurso de Begin en 1938, la revolución política de Ahimeir ya había estado ganando terreno durante casi una década, incluso si aún no se reconocía como tal.

Y sin duda, la continua campaña de resistencia anti-británica que se libró en el Yishuv, desde 1939 en adelante, por el Irgun, el Lehi y finalmente también la Haganah, fue uno de los principales factores de la decisión de Gran Bretaña, en 1947, de retirarse de sus obligaciones en virtud del Mandato de Palestina. El 'Sionismo revolucionario' había demostrado ser más que un término intelectual.

Abba Ahimeir fue ciertamente una figura controvertida que abrazó, en ocasiones, algunas ideas bastante controvertidas. No obstante, el reconocimiento de esta realidad no debería mitigar el hecho de que jugó un papel decisivo en la génesis de lo que bien podríamos considerar - con respecto a una resistencia cada vez más proactiva, anti-británica, y eventualmente adepta a la violencia, por parte de todos los grupos de la Yishuv, a izquierda y derecha - como una revolución política sionista en Palestina, la cual fue finalmente la responsable del fin del Mandato Británico y la fundación del Estado de Israel.

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Monday, November 13, 2017

El nuevo acuerdo entre Trump y Putin sobre Siria le otorga a Irán-Hezbolá libertad de movimiento en las regiones fronterizas jordanas e israelíes - Debka



Una gran concesión israelí hizo posible que Moscú se marchara con una gran ganancia para sus aliados en el memorándum Trump-Putin del 8 de noviembre para Siria, según informa DEBKA.

Las fuertes promesas realizadas por el Primer Ministro Binyamin Netanyahu, el Ministro de Defensa Avigdor Lieberman y el Jefe de Estado Mayor Teniente General Gady Eisenkott - que Irán y Hezbolá no podrían establecer una presencia militar permanente en Siria y acercarse a la frontera israelí - se han fundido en las sesiones secretas de la negociación. Israel finalmente se ha visto obligado a aceptar su presencia tan cercana  como a 20 km de su frontera norte de Golan con Siria, retrocediendo bruscamente de su demanda original de una zona de amortiguamiento de 50 km.

En consecuencia, un área de 20 km de profundidad (ver mapa) en la región de Quneitra del Golán sirio servirá como una "zona de freno ante posibles escaladas bélicas", según acuerdo el segundo memorando sobre Siria acordado entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin. La zona será supervisada por tropas rusas con fuerzas sirias disponibles para su uso.

El consentimiento involuntario de Israel a este arreglo fue una concesión imprevista e importante. La cláusula 2 del memorándum confirma el consentimiento de los Estados Unidos y Rusia para continuar la operación de "freno ante posibles escaladas" en la región de Daraa (frente a la frontera jordana) y la región de Quneitra (frente a la frontera israelí), que fueron primeramente establecidos por Trump-Putin el 7 de julio en la cumbre en Hamburgo.

Esa cláusula dice: "Los Estados Unidos, Rusia y Jordania el 8 de noviembre pidieron la 'reducción y eliminación final de las fuerzas extranjeras', particularmente Irán y Hezbolá, en el sur de Siria".

La presencia de fuerzas sirias en estas regiones está implícitamente ratificada. Sin embargo, en términos realistas, las "fuerzas sirias" en cualquier parte del país implican automáticamente a oficiales iraníes y de Hezbolá, sin mencionar a las milicias chiítas y al personal de la Guardia Revolucionaria. La realidad es que, aparte de unas pocas unidades dispersas, no queda mucho del "ejército sirio" después de casi ocho años de conflicto civil.

Las fuentes militares de DEBKA señalan que no se estableció ninguna fecha en ninguno de los acuerdos para la "reducción y eliminación final de las fuerzas extranjeras" en el sur de Siria. Por lo tanto, no hay nada que impida la presencia militar iraní y de Hezbolá a solo 20 km del norte de Israel y que eso se convierta en un hecho establecido por un período indefinido. Además, no hay impedimento para que las fuerzas militares presentes en las zonas de "freno ante posibles escaladas" de Daraa y Quneitra se muevan de un punto a otro, bajo la protección de los monitores militares rusos.

Un funcionario anónimo del Departamento de Estado estadounidense dijo el domingo 12 de noviembre que Rusia había acordado "trabajar con el régimen sirio para eliminar a las fuerzas respaldadas por Irán en una distancia definida de la frontera de las Alturas del Golán con Israel". En opinión del oficial, si Rusia está de acuerdo en eliminar a las fuerzas iraníes y de Hezbolá de las fronteras de Israel y Jordania, será una señal de "estamos avanzando en la dirección correcta".

Esta esperanza sugería que Washington tampoco estaba demasiado seguro de que los rusos respaldarían cada una de las partes del acuerdo. Moscú no ha reaccionado a los comentarios del funcionario estadounidense, lo que sonó como un intento de hacer que el memorándum Trump-Putin sea más fácil de tragar para Israel, y bien puede ser una excepción.

Jordania acogió con satisfacción este "importante logro" y por buenas razones. Estados Unidos y Rusia acordaron ampliar el centro de comando de coordinación conjunta que están desarrollando con Amman, y para Jordania esto equivale a una garantía para su seguridad. Israel solo tiene un aparato bilateral de coordinación militar con el comando ruso en Siria, bajo el cual mantiene la libertad de acción contra las fuerzas iraníes y de Hezbolá en Siria, que se limita a tres esferas:

- Acción aérea en el espacio aéreo sirio.
- Ataques quirúrgicos contra convoyes y depósitos de armas iraníes y de Hizbollah.
- Una respuesta militar a las fuerzas iraníes y de Hezbolá si se acercan peligrosamente a su frontera.

Esta distancia no se ha definido con precisión ya que tanto los estadounidenses como los rusos rechazaron las propuestas de Israel.

El ministro de Cooperación Regional de Israel, Tzahi Hanegbi, quien a menudo habla por Binyamin Netanyahu en Asuntos Exteriores, comentó el domingo que el nuevo memorándum "no cumple con la inequívoca demanda de Israel de descartar desarrollos que traigan las fuerzas de Hezbolá o Irán a la frontera sirio-israelí".

Esta declaración es irrelevante a la luz del consentimiento tácito de la administración Trump para que las fuerzas iraníes y de Hezbolá desarrollen su presencia y se muevan libremente cerca de la frontera israelí.

Nuestras fuentes militares informan que en estos momento, comandantes iraníes y de Hezbolá, aunque no sus tropas, se han instalado frente al Golán israelí a una distancia de entre 4 y 15 km de la frontera, sin señales de preparativos para dejar los trastos y mudarse.

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El líder de la izquierda israelí dice que "la izquierda olvidó lo que significa ser judío" - Ilana Curiel - Ynet



El presidente de la Unión Sionista y líder del mayor partido de la izquierda, Avi Gabbay, ha afirmado este lunes por la tarde que "la izquierda se olvidó de lo que significa ser judío", una declaración que repite casi palabra por palabra la realizada por el primer ministro Benjamin Netanyahu al rabino Yitzhak Kaduri antes de las elecciones de 1999. Gabbay hizo esta declaración hablando con estudiantes de la Universidad Ben-Gurion en Be'er Sheva.

"Vivimos en un estado judío. Y yo creo en él, pero el Partido Laborista se ha alejado de él", dijo Gabbay. "En 1999, Bibi (Netanyahu) fue sorprendido frente a la cámara diciendo que la izquierda había olvidado lo que significaba ser judío. ¿Saben cómo reaccionó la izquierda? Pues repitiendo 'dicen que nos hemos olvidado de lo que significa ser judío'. Es decir, como si les dijeran a los demás: 'OK, ya que dicen eso de nosotros, a partir de ahora seremos solamente liberales y progresistas' ".

Gabbay también afirmó que es necesario que haya más apertura en la izquierda para aceptar e incorporar los valores judíos.

"Somos judíos y tenemos que hablar sobre nuestros valores judíos. Se lo garantizo, son la base de todas las generaciones judías que han surgido. ¿Dónde comienza todo? Todo comienza con nuestra Torah, nuestras leyes y nuestros valores básicos. Todo comienza allí".

Luego le preguntaron a Gabbay si estaría dispuesto a unirse a una coalición bajo el mando de Yair Lapid si su partido Yesh Atid ganara más votos que el Partido Laborista en las próximas elecciones generales.

"Si Yesh Atid obtiene más escaños en la Knesset, estaré dispuesto a ser su número dos", respondió, agregando rápidamente que "también haré todo lo posible para ganar (las elecciones) y ser el número uno. Si el público no me elige, seré el número dos para marcar las diferencias. Lo más importante es marcar las diferencias (con Netanyahu y el Likud)".

Desde que fue elegido jefe del Partido Laborista y de la Unión Sionista, Gabbay ha utilizado muchas declaraciones que fueron percibidas por sus potenciales votantes como un cortejo del centro del espectro político: el mes pasado, por ejemplo, afirmó que formaría un gobierno de coalición con la Lista Árabe Conjunta - compuesta por los cuatro partidos árabes y cuya plataforma es antisionista - diciendo que no ha visto nada que "nos conecte con ellos".

Dos días más tarde, Gabby fue criticado por miembros de su partido y de la izquierda después de decir que un gobierno bajo su dirección no necesariamente evacuaría los bloques de asentamientos como parte de un futuro acuerdo de paz.

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Para la izquierda americana, los antisemitas de izquierdas y los antisionistas son los auténticos expertos en antisemitismo - Liel Leibovitz - Tablet



Fundada en 1919 por intelectuales progresistas de Nueva York, The New School saltó a la fama dos décadas más tarde, cuando atrajo a un pequeño grupo de intelectuales judíos que huían de los nazis. Eminencias como Hannah Arednt, Leo Strauss y Erich Fromm se beneficiaron del compromiso de la institución con la acogida de víctimas del odio más antiguo y persistente del mundo, y de brindarles un lugar para buscar sus ideas en paz.

Pero hay que ver cómo cambian las cosas entre los progresistas: a fines de este mes, The New School copatrocinará un panel sobre el antisemitismo que contará, entre otros, con Linda Sarsour, quien opinó que "nada es más espeluznante que el sionismo", elogió al líder antisemita de la Nación del Islam, Louis Farrakhan, y que cree que no se puede apoyar el derecho de los judíos a su propia patria y seguir siendo feministas. Junto a Sarsour estará Rebecca Vilkomerson, que encabeza la odiosamente antisionista Jewish Voice for Peace, además de otros portavoces ligado al grupo.

La Jewish Voice for Peace (JVP), tal como acertadamente informa el AD, "usa su identidad judía para proteger al movimiento anti-Israel de las acusaciones de antisemitismo y para proporcionar a dicho movimiento de una apariencia de legitimidad". Entre los logros más recientes del JVP se encuentran su entusiasta apoyo a Rasmea Odeh, una terrorista palestina condenada por un atentado con bomba en un supermercado de Jerusalén que asesinó a dos jóvenes estudiantes judíos, y que fue deportada recientemente de los Estados Unidos después de mentir sobre el incidente en sus formularios de inmigración. El JVP también es un partidario frecuente, a pesar de sus acusaciones de lo contrario, de Alison Weir, una activista que promueve con firmeza los libelos de sangre modernos contra los judíos.

No hace falta decir, por desgracia, que en el acto - que está copatrocinado por destacadas instituciones progresistas como la revista radical Jacobin - no habrá ni un solo erudito real sobre el antisemitismo, ni una voz que no pertenezca a la izquierda más radical. Al apoyar a esta farsa patética, The New School traiciona su misión y su herencia por dos veces: primero invitando a algunos de los principales proveedores de prejuicios antijudíos a catalogar y discutir precisamente sobre el antisemitismo, y segundo al no invitar al evento a nadie que pueda interrumpir el torrente de invectivas radicales y sesgadas con hechos desapasionados y basados en la experiencia real.

"En su fundación", concluye la invitación al evento, "The New School ofreció un refugio y financiación para casi 200 eruditos judíos durante la purga de judíos de Alemania realizada por Hitler. El programa actual del New School nos ha permitido entrar humildemente en una larga tradición de combatir el antisemitismo".

Qué chiste tan malo.

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