Tuesday, June 27, 2017

24 breves y sobrios comentarios sobre la "muerte súbita" del compromiso sobre el Kotel - Shmuel Rosner



Si ustedes no han oído la noticia, la repito: el gobierno israelí ha decidido congelar  - es decir, liquidar - su propia resolución para crear una plataforma para una práctica judía igualitaria y progresista en el Muro Occidental. Los partidos ultra-ortodoxos enarbolaron su veto, y el gabinete hundió la resolución. He aquí algunos comentarios muy breves sobre un tema muy discutido.

1.- No se molesten en aparentar desconcierto y un falso shock. La decisión fue cualquier cosa menos sorprendente.

2.- No pierdan el tiempo indignándose. La decisión es escandalosa, pero la respuesta a la misma debe ser medida y bien planificada.

3.- No hay sustituto para el poder político. El resto es lloriqueo. Si alguien necesita alguna prueba, ahí la tienen.

4.- Piénselo de nuevo: ¿es realmente importante para ustedes tener una tercera plataforma próxima al Kotel? ¿Y cuán de importante es? ¿Están dispuestos a poner su dinero, energía y dedicación, y que no sea solamente de boquilla? Si no es así, pasen del tema, porque los haredim acaban de demostrar que para ellos sí es un tema muy importante.

5.- La gran y oscura amenaza de una “brecha” entre Israel y los judíos del mundo no funciona en Israel. Tal vez porque a los israelíes no les importa si existe esa "brecha", tal vez porque esa amenaza se ha usado en exceso a lo largo de los años, o tal vez porque aún creyendo que si existe esa brecha, tal vez sea demasiado vaga y no lo suficientemente concreta cómo para dar miedo. Si ustedes se preocupan por un cambio en Israel, deberá buscar nuevas estrategias.

6.- No hay que confundir los intereses de los pequeños grupos religiosos en Israel con los de los grandes grupos religiosos en los EEUU. Tengo un enorme respeto por la dedicación y la determinación de las Mujeres del Muro. Pero todavía me pregunto si su causa - la causa de unas relativamente pocas mujeres - justifica los medios: una "brecha" que separaría a millones de judíos entre sí.

7.- El comportamiento de los haredim ha sido terrible, con una gran falta de respeto que ha hecho bastante daño. Pero también han demostrado una gran dedicación y preocupación por su causa. Sí, una causa con la que estoy vehementemente en desacuerdo. Pero eso no impide reconocer su elevada dedicación.

8.- No se molesten con las encuestas que muestran que la mayoría de los israelíes apoyaba el compromiso del Kotel. La mayoría de los israelíes, probablemente, también apoyan los recortes de impuestos que no se logran y un mejor clima a finales de junio que tampoco pueden conseguir. Las encuestas tienen que examinar no sólo los puntos de vista de los israelíes, sino también la intensidad de su convicción. Es decir, si están dispuestos a poner toda su energía y a no perder su fuerza por la boca.

9.- El primer ministro ha podido ser un cobarde por no testar hasta donde irían los haredim en su insistencia en matar el compromiso. Pero no es sorprendente que la mayoría de las personas que piensan que debería haber corrido riesgos son también aquellas personas que deseaban que su gobierno no sobreviviera.

10.- Muchos de los encuestados han calificado acertadamente la decisión de rescindir el compromiso como “vergonzosa”. Pero la respuesta en los círculos haredi cuando se tomó la decisión de aprobar dicho compromiso fue semejante. La vergüenza está en el ojo del espectador. Es por eso que necesitamos a la política para escoger el ganador del concurso de vergüenzas.

11.- Yaakov Katz se pregunta: “Asimismo, ¿dónde está el ministro de Asuntos para la Diáspora, Naftali Bennett, el miembro del gabinete que se suponía que representa los intereses de los judíos de la diáspora en el gobierno? En enero de 2016, después de que el gabinete aprobó el compromiso del Kotel, comentó que la votación era 'histórica' y señaló que 'a partir de hoy, el Kotel está abierto para todos los judíos'”. Katz, actualmente el editor de The Jerusalem Post, fue un asesor de Bennet. Se hace una buena pregunta. No hay que esperar ninguna respuesta.

12.- Recordatorio para uno mismo: usar el adjetivo “histórico” con precaución.

13.- No hay que esperar que la Corte Suprema consiga que este problema desaparezca. La estrategia de tratar de conseguir que la política sea un asunto de los tribunales - en lugar del poder político - también es usada en exceso.

14.- “Entonces, ¿qué podemos hacer?”, me preguntó ayer un líder judío estadounidense cuando compartía mis sobrias observaciones con él. Era evidente que estaba descontento con mi respuesta. Le sugerí que leyera mi artículo de hace exactamente un año. Esto es lo que decía: “hacer de la batalla por el Kotel un asunto más concreto para los israelíes podría requerir unas medidas más severas.. como comenzar una lucha al estilo de la resistencia civil en el propio lugar. Es decir, enviar a grupos de judíos progresistas al Kotel a orar en grupos mixtos. Grupos de fieles de la Reforma y del Movimiento conservador en la plaza norte del Kotel“. ¿Alguien tiene las masas para apoyar tal movimiento? Si es así, me uniré a la protesta. Si no es así, pasaré del tema a mi pesar.

15.- ¿Quieren vengarse y hacer que esta decisión sea dolorosa para Israel? Cancelen los viajes de Birthright por seis meses. Asegúrese de que nadie - o casi nadie - suba a los autobuses de Birthright. ¿Quieren que sea dolorosa para Israel? Cancelen todos los vuelos, las reservas de hotel, las reuniones con funcionarios israelíes, la recaudación de fondos, el apoyo a las instituciones israelíes.

16.- Pero antes de hacerlo, piénselo de nuevo: ¿Es esto lo suficientemente importante para ustedes como para llevarlo a cabo a cualquier precio? Porque deben saber que los ultra-ortodoxos no se rendirán sin luchar.

17.- Dejen de sentirse insultados por los ultra-ortodoxos y otros israelíes cuando les llaman por sus nombres. Entonces, ¿qué ellos creen que el judaísmo de reforma es “malvado”? ¿Pero por qué debería importarle a alguien?

18.- No traten de convencer a los israelíes, ni siquiera a mí, de que la cuestión del Kotel es el asunto más urgente en la agenda de Israel. No lo es.

19.- Criticar al Rabinato, o a los líderes haredi no les llevará muy lejos. A los israelíes no les gusta el Rabinato y tienen poco respeto por los líderes haredi. Los israelíes no luchan por el compromiso del Kotel por temor a los rabinos o porque aún no comprenden que los rabinos hacen daño a Israel. Ellos no luchan por el Kotel, simplemente, porque no consideran que sea un tema importante por el que luchar.

20.- También deben comprender que los rabinos son generalmente inteligentes: no provocan a los israelíes con lo que saben que tiene un gran valor para ellos, como el fútbol los sábados.

21.- Los haredim no son “malvados”, sólo tienen diferentes prioridades.

22.- Ayer Netanyahu tampoco fue un malvado, sólo tiene diferentes prioridades.

23.- Algo que deberían recordar: "ustedes no pueden oponerse a un gobierno en prácticamente todos los temas y luego esperar que sea atento y sensible a sus sensibilidades".

24. Sus prioridades, y por “sus” me refiero a las prioridades de los que apoyan el compromiso cancelado (lo siento, "congelado"), son mis prioridades. Pero no hemos podido convencer al gobierno de Israel de que también deberían ser sus prioridades. Así que también creo que el gobierno tomó una decisión perjudicial para Israel y el pueblo judío. Pero también creo que nosotros, los partidarios del compromiso, fracasamos a la hora de dotar de impulso y de fuerza a la ejecución de la decisión.

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Friday, June 23, 2017

Los peligros del particularismo (y los riesgos de la disolución de sus límites) - David Wolpe



Dos prominentes rabinos conservadores recientemente abandonaron el movimiento del Judaísmo Conservador con el fin de oficiar matrimonios entre judíos y no judíos, algo prohibido para los rabinos del movimiento conservador. Entre los muchos argumentos de ambas partes, había una realidad subyacente: Estados Unidos es un país que se siente muy incómodo ante el particularismo. Fronteras, límites y exclusiones nos vuelven incómodos. Las normas nos huelen a elitismo. Decir a alguien "no puede unirse a nosotros" va en contra de nuestra filosofía americana.

En la historia americana, el amor borra todos los límites y fronteras. Piensen en las películas de Disney: la bella se casa con la bestia, la sirena se casa con el hombre. La gente que se sitúa al margen en este tipo de historias y dice "ustedes no pueden casarse entre sí pues son de mundos diferentes", no acaban bien o son malvados. ¿Cuántas películas, programas y libros americanos cuentan la historia del forastero que es finalmente aceptado? Puede ser una bruja verde, como en "Wicked", o un ogro verde como "Shrek", pero en el fondo todo el mundo es el mismo.

Cruzar fronteras forma parte de la historia nacional de los Estados Unidos. El matrimonio interracial primero, y el matrimonio homosexual después, eran cuestiones de límites, resueltos de manera decisiva por la sociedad americana con su denuncia de la validez de esos límites. Hoy en día, la lucha por la inmigración adquiere esta pregunta: ¿cuáles son nuestros derechos de exclusión y cuáles son las normas de inclusión?

Para los judíos esta es una pregunta muy importante. A diferencia del cristianismo que es un sistema basado en la creencia (se cree en Jesús y que son cristianos), el judaísmo es familiar. Usted ha nacido judío. Como cualquier familia, puede unirse a ella (a través de la conversión), pero se espera que usted se "sienta" de esa familia. Eso está implicado en el destino de todos los judíos.

Así que cuando una pareja llega a mi oficina y me dice, "pero pensé que lo único que importaba era ser una buena persona", yo tengo que explicarles cuidadosamente que el judaísmo ve el asunto de otra manera. Hay normas que dictan que se está en el grupo o que se encuentra fuera. Cada club al que una trata de unirse tiene normas de admisión - ya sea una universidad o una liga de bolos -. Pero sé que se eso se revela inútil cuando se dirige un juicio sobre la persona. A pesar de que usted no esté "juzgando" a un francés que no desea convertirse en ciudadano de los Estados Unidos, pero que insiste en merecer poder votar. Sin embargo, las analogías se derriten ante la emoción del rechazo. Parece antiamericano decir que ser bueno no es suficiente. Es como tratar de pescar a la Sirenita.

Pero decir a alguien que desea convertirse que para ello precisa ser algo diferente de lo que ahora es, puede hacer que sienta una especie de rechazo - "¿No soy lo suficientemente bueno tal como soy?". En una sociedad inundada por el lenguaje de la autoaceptación y el abrazo al Otro, ¿cómo puede un rabino sentarse y decirle: "No puedo celebrar su amor a menos que cambie"?

Sin embargo, sabemos lo que sucede cuando no hay fronteras en absoluto. Sin fronteras no hay nación, sin normas no existe una institución, sin la existencia de la posibilidad del rechazo la aceptación no significa nada. Así pues una religión que por un lado se ve estrecha y excluyente, por el otro lado puede que pierda todo tipo de autodefinición.

Teniendo en cuenta las estadísticas de población de los judíos americanos - un mero 2,2% de la población de los Estados Unidos - la cuestión es importante y urgente. ¿Se puede argumentar en favor de la validez de la exclusión en una sociedad americana que quiere abarcar todo? Cuando esos rabinos abandonaron el movimiento conservador del que formaban parte, en parte lo hicieron porque pensaban que nuestro mundo ya no tolerará más los límites que construimos entre unos y otros, y que el judaísmo sería mejor servido por rabinos que dejaran caer esta antigua prohibición.

La historia juzgará, como siempre lo hace. Pero sigo creyendo que el colapso de las fronteras será inseparable del colapso de las normas, y que tanta bienvenida es un paso hacia la disolución. Cuando un rabino dice: "Bendeciré esta unión tanto si se compromete con el judaísmo como si no", ¿se trata de una señal de aceptación o de falta de solidez y compromiso?

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¿Los judíos estadounidenses resolverán el conflicto entre Israel y Palestina? - Shmuel Rosner


1.- Ha sido una semana muy ocupada para los hacedores de la paz en el Oriente Medio, pero no pierden el sueño por esto. Como la Casa Blanca ha reconocido, hacer la paz lleva tiempo. Mucho tiempo. Más de las 24 horas de visita de Jared Kushner a Israel y la Autoridad Palestina. Kushner se reunió con el primer ministro Netanyahu y con el presidente Abbas, y, a juzgar por las filtraciones de estas dos reuniones esta vez fue la parte israelí la más satisfecha.

¿Por qué? Probablemente debido al enfoque estadounidense sobre la financiación del terrorismo palestino - no a una financiación directa del terrorismo, pues no hay otra manera de interpretar los pagos establecidos por la Autoridad Palestina a las familias de los terroristas suicidas -. La administración Trump entiende esto y está presionando a Abbas para que renuncie a ese hábito tan poco razonable. Abbas tiene miedo de que haciendo eso comenta un suicidio político, y que pueda desencadenar que la violencia se desvíe hacia la AP.

¿Y por qué Israel parece más relajado? Debido a que la mayor parte de lo que podría ser obligada a realizar, aunque sea desagradable y un desafío político, es factible. Si los EEUU piden la congelación de determinadas actividades de asentamientos, Israel puede aceptar el desafío, de hecho ya ha hecho este tipo de cosas en el pasado. Y ya que el objetivo principal en el juego entre israelíes y palestinos, al menos por ahora, es tratar de no decir que no a Trump, Israel está actualmente en mejores condiciones que los palestinos.

Eso no es mucho, pero es algo.

2.- Daoud Kuttab, un periodista palestino, escribió un artículo para el Washington Post en el que sostenía que los judíos estadounidenses - y él no se refería a esos judíos americanos como Kushner, Greenblatt y Friedman, sino a esos afectos a organizaciones de la izquierda y más pro-palestinos  - pueden tener un gran papel para ayudar a los israelíes y palestinos en lograr la paz:

Una nueva y más comprometido alianza ha emergido y tengo la esperanza de que tenga impacto. Se compone de palestinos que están genuinamente comprometidos con una no violencia absoluta, junto con esos israelíes y judíos de la diáspora que están dispuestos a traducir su apoyo en una acción directa. Algunos grupos judíos estadounidenses ya existentes han hecho cambios importantes en la forma en que presentan su agenda de paz, mientras que nuevos grupos de la diáspora judía emergente se basan en la idea de una acción directa.

Se equivoca, por tres razones:
a) Los judíos americanos no tienen mucha influencia en Israel cuando se trata de sus relaciones exteriores y su política de seguridad. 
b) Los judíos americanos a los que se refiere Kuttab no van a tener mucha influencia en la administración Trump, de hecho estos grupos son vistos como hostiles por parte de la administración Trump (por buenas razones). 
c) Los judíos americanos no puede cambiar las realidades fundamentales que han hecho que este conflicto no haya tenido solución hasta el momento.
3.- El nuevo libro de Nathan Thrall está en los titulares debido a una aproximación sin tapujos que predica - comenzando por el titulo - presionar a Israel y a los palestinos, para forzarles a un compromiso. "El único lenguaje que entienden: forzando un compromiso a Israel y Palestina" está bien escrito. Sin embargo, afirma e insiste en lo obvio: los humanos pueden ser sometidos a presión cuando se dan cuenta que el precio que están pagando por sus acciones es superior al de sus ganancias.

Lo que no lo hace - en mi opinión - es explicar dos temas fundamentales:
a) ¿Por qué es tan esencial para el mundo forzar un compromiso? El mundo no se ha empeñado en forzar un compromiso en Siria, en Ucrania, en Yemen y en tantos otros lugares del mundo. Sin embargo, Thrall se centra en este conflicto específico como si tuviera que ser una prioridad fundamental para la comunidad mundial. Me parece como poco extraño. 
b) Thrall comete el error de que los economistas cuando utilizan la teoría de juegos para entender el comportamiento humano. Trata al Oriente Medio - a nosotros - como un agente racional en un juego racional. Busca que perdamos para que así lleguemos a un compromiso. Piensa que haciéndonos sufrir, vamos a aceptar una solución incómoda. En su favor, Thrall defiende su teoría con convicción y se basa en muchos ejemplos. Pero él se equivoca cuando no ve que un verdadero compromiso, con unas concesiones dolorosas, sería mucho más radical que cualquier cosa que hicieron Israel y los palestinos en el pasado. Él no ve que en algún momento la respuesta a esa presión podría ser contraproducente: el uso de la fuerza, la violencia. Él no ve que si esto sucede, el precio pagado por todas las partes será muy alto y habrá una gran cantidad de sufrimiento, y una gran cantidad de derramamiento de sangre, y el posible caos.
Por alguna razón, Thrall está dispuesto a correr ese riesgo. Y es que por una razón mucho mejor, sería prudente no correr esos riesgos.

4.- Thrall responde a algunas de estas preguntas en una entrevista con Lee Smith . Aquí, por ejemplo, parte de su respuesta sobre por qué los Estados Unidos se preocupan tanto acerca de este tema:

Los estadounidenses se preocupan profundamente por la Tierra Santa. Los presidentes y secretarios de Estado encuentran que el proceso de paz palestino-israelí tiene bajas consecuencias - desde la perspectiva de los principales intereses de los Estados Unidos - pero permite un alto perfil en la arena política con el que podrían cimentar su legado y, posiblemente, hacer historia. Y también hay un fuerte elemento de inercia.

Una vez más hay que dar crédito a Thrall, él da una respuesta honesta. Para su descrédito, no ve que estas son razones muy pobres para alguien que aboga por el uso de la fuerza (y para Thrall eso significa sanciones económicas y presión diplomática, sobre todo sobre Israel) para resolver el conflicto.

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Un silencio ensordecedor: ¿Por qué permanecen en silencio las organizaciones judías con respecto a la muerte de Otto Warmbier? - Liel Leibovitz - Tablet




Otto Warmbier, un estudiante americano de la Universidad de Virginia - activo en Hillel y que fue a Birthright  donde recibió un nombre hebreo - murió ayer después de haber sido detenido y torturado por Corea del Norte. Se podría pensar que esas organizaciones judías tan generosamente financiadas y que enarbolen la bandera de la justicia social y la protección de la vida judía en los Estados Unidos y en el extranjero lo considerarían como uno de los suyos, y reconocerían su asesinato. Sin embargo, y hasta ahora, la burocracia judía americana ha mantenido un ensordecedor silencio.

El odioso Anne Frank Center, cuya supuesta misión es perorar sobre un mundo más amable y más justo donde los niños judíos estén a salvo de los campos de exterminio de los regímenes tiránicos, no se molestó ni siquiera en tomarse un descanso en sus ataques diarios a Donald Trump para lamentar la muerte de este joven judío condenado a muerte por el peor dictador y violador de los derechos humanos en el mundo. Tampoco la ADL, una organización muy rápida en salir en defensa de Linda Sarsour cuando negó a los judíos su derecho a la autodeterminación, pero no tan rápida cuando la víctima es un joven judío cuyo crimen fue realizar una broma tonta en su hotel, mientras hacia un recorrido por una nación donde se muere de hambre de forma rutinaria y se aprisiona y ejecuta a cientos de miles de sus propios ciudadanos. En ninguno de los lugares donde hoy se muestra una gran preocupación por la justicia social, se oye a nadie exigir justicia para Otto Warmbier.

Lo que se oye son los aullidos de las brigadas por la justicia social, para quienes Warmbier, al ser blanco y hombre, parece tener toda la culpa de su propio asesinato. Cuando el joven estudiante fue detenido el año pasado, en el buque insignia de esta izquierda progresista, desde la web Salon al felizmente desaparecido Nightly Show, se burlaron alegremente de Warmbier argumentando que el privilegio blanco era la verdadera razón de su situación, sugiriendo que cuando se trata de opresión, no había realmente diferencias entre Portland y Pyongyang. “El temor sin esperanza que Warmbier está experimentando ahora”, opinaba una joven activista afroamericana y blogger en el Huffington Post, “es mi realidad diaria de vivir en un país (los Estados Unidos) donde los hombres blancos como él son deliberadamente ajenos a mi sufrimiento, incluso a medida que son cómplices en el mantenimiento de las estructuras de poder que garantizan su supremacía a mi costa“.

Este tipo de tonterías intolerantes es tóxica para todos los estadounidenses, pero es particularmente peligrosa para los judíos, cuyo sufrimiento se está explicando y justificando demasiado a menudo en estos días como un subproducto aceptable de un excesivo poder e influencia. Pero es precisamente para combatir este tipo de argumentaciones que fueron fundadas las organizaciones judías que luchan contra el antisemitismo. Su silencio ante el largo calvario y asesinato de Warmbier es una vergüenza.

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Sunday, June 18, 2017

Un gran artículo: La sobredramatización del “dilema” de Israel - Max Singer - Besa


Ehud Barak recientemente ha realizado una larga reseña en el Haaretz del nuevo e importante libro de Micah Goodman, "Catch 67", a la que Goodman respondió a la semana siguiente. Goodman sostiene que la victoria de Israel en 1967 creó una “trampa” que se refleja en el dilema actual de Israel, en la que ambos lados (la izquierda política y la derecha israelí) tienen razón. Barak no está de acuerdo. En su opinión, la elección es clara: la izquierda es la que tiene razón.

Ambas, tanto la visión de Barak y su narración de la visión de Goodman  ignoran la realidad actual de las elecciones reales de Israel. No estamos ante un dilema acerca de renunciar a territorio. Estamos frente a una tarea desagradable, y la necesidad de tener paciencia durante un período de décadas.

Israel no tiene ahora la opción de entregar territorio a los palestinos o la creación de un estado palestino; Israel, por lo tanto, no se enfrenta a un dilema.

Y aunque sin duda existen palestinos que buscan la paz, como comunidad, los palestinos ni han comenzado siquiera a discutir la posibilidad de hacer una paz que incluya aceptar a  Israel y terminar el esfuerzo palestino de obtener toda la tierra, “desde el río hasta el mar”. Tampoco han comenzado a tener una discusión pública sobre la posibilidad de que la mayor parte de los “refugiados” se establecerán fuera de Israel. Sin debate entre los palestinos, no hay manera de que puedan renunciar a su determinación de destruir a Israel y hacer una paz genuina.

No hay ninguna posibilidad de que pueda haber en la actualidad un acuerdo de paz real, independientemente de la cantidad de territorio al que Israel estaría dispuesto a renunciar... Es cierto que una solución de dos estados finalmente derrotaría los esfuerzos palestinos y árabes de un siglo, pero aún no están preparados para aceptar la derrota de sus objetivos. Sea cual sea el desacuerdo que haya entre los israelíes sobre la cantidad de territorio, en su caso Israel debe renunciar a conseguir la paz porque ese desacuerdo no es lo que se interpone en el camino de la paz.

En teoría, existen otras dos posibilidades que podrían crear un dilema para Israel acerca de renunciar al territorio. La primera sería un acuerdo con los palestinos para hacerse cargo de buena parte de Judea y Samaria sin firmar una paz total con Israel. La segunda sería una acción unilateral por parte de Israel para separar ambos pueblos y poner fin a la ocupación sin un acuerdo con los palestinos.

Por las razones expuestas a continuación, ninguno de ellas es una posibilidad realista independientemente de la cantidad de Judea y Samaria a la que Israel esté dispuesto a renunciar. Una vez más, no existe un dilema real.

Los palestinos tienen su voz en lo que sucede. La elección que han hecho es obligar a Israel a “ocuparles” porque quieren mantener la lucha para destruir a Israel. Han elegido ser "víctimas", un “pueblo ocupado”, y eso porque mejora su posición diplomática, causa dolor a Israel, y provoca un conflicto interno dentro de Israel. Estos efectos son malos para Israel y buenos para los palestinos. De hecho, cuanto más perjudiciales sean para Israel, más deseables son para los palestinos.

Tendrían que existir más desventajas en el actual status quo para los palestinos, para que entonces abandonaran esa arma contra Israel para mejorar sus condiciones de vida. Esto es especialmente cierto para la dirección palestina, la cual sufre menos el status quo que la mayoría de los palestinos y obtienen más beneficios de la continuación del conflicto.

Pero si los palestinos no van a buscan un acuerdo que sacrifique la ventaja de obligar a Israel a ser un “ocupante”, ¿hay alguna manera de que Israel pueda obligarlos a hacerlo mediante la adopción de medidas unilaterales que separen ambos pueblos? Esta idea atrajo a Sharon, y así organizó la “desconexión” de Israel de Gaza. Algunos israelíes dicen que la retirada fue una buena idea que funcionó mal porque fue realizada de manera unilateral. Pero, ¿por qué deberíamos pensar que los palestinos darían su acuerdo a unos arreglos que mejorarían la posición de Israel? Ellos se consideran en guerra contra nosotros. Nos quieren causar dolor y ponernos en desventaja, y están dispuestos a aceptar bajas y sufrimiento para hacerlo.

No obstante, Gaza era simple y Cisjordania muy complicado. No hay manera de que Israel pueda separarse de la población palestina en Cisjordania sin un acuerdo con los palestinos. Esto es debido a la necesidad militar de Israel de mantener su acceso al valle del Jordán, lo que incluso sería cierto si no existieran los bloques de asentamientos.

Incluso si todos los asentamientos y puestos avanzados de los jóvenes de las colinas desaparecieran, las retiradas unilaterales israelíes no podrían producir un nuevo y estable status quo que podríamos imponer a los palestinos. Además, Israel está siendo considerado internacionalmente como un ocupante de Gaza, a pesar de que se haya retirado por completo. Lo mismo sería cierto para Judea y Samaria después de una retirada unilateral israelí. Los palestinos insistirían en que todavía están ocupados y tomarían medidas para obligar a Israel a actuar en las zonas evacuadas.

Por lo tanto, los palestinos nos tienen atrapados. A pesar de que nos hemos comprometido con el principio de que la ocupación en Judea y Samaria es temporal, estaremos atascados con ella durante mucho tiempo. También tendremos que seguir recogiendo bajas y enviando a nuestros hijos a ser soldados y matar a terroristas y atacantes. Desde luego no nos dieron nuestro hogar en bandeja de plata.

Esta realidad significa que la cuestión de qué territorio debemos abandonar es una pregunta para un futuro más o menos lejano. Cuando exista una posibilidad real de mejorar las cosas renunciando a la tierra, las condiciones de nuestra región y quizás del mundo serán impredeciblemente diferentes de las son hoy. Nuestros desacuerdos sobre la cantidad de territorio a renunciar en estos momentos no representan ninguna diferencia. No estamos ante un dilema práctico. No hay ninguna razón por la que debamos seguir golpeándonos entre nosotros acerca de la tierra, puesto que llegada la auténtica ocasión sabríamos estar dispuestos a renunciar por los beneficios.

Una mayoría de los israelíes y de nuestro gobierno han decidido que Israel debería estar dispuesto a renunciar a la mayor parte de Judea y Samaria con el fin de tener paz, y tal vez incluso estar dispuestos a separarnos de los palestinos sin ella. Una mayoría aún más grande se opone a cualquier retirada mientras la comunidad palestina mantenga sus objetivos actuales. Por lo tanto, no es cierto que nuestro conflicto con los palestinos sea el resultado de una egoísta o terca insistencia en celebrar toda la tierra de Israel. Pero no hay nada que podamos hacer en la actualidad para implementar nuestra disposición a renunciar a la mayor parte de Cisjordania.

¿Entonces, qué podemos hacer para mejorar las cosas mientras seguimos viviendo con el status quo? En primer lugar, si reconocemos que los palestinos no nos facilitarán de ninguna manera dejar de ser “ocupantes”, podemos trabajar juntos entre nosotros, la izquierda y la derecha, para reducir el daño moral y el de la “ocupación”. Y también podemos detener los insultos  entre nosotros y las acusaciones por no esforzarnos lo suficiente para poner fin a la ocupación.

Y es que no debemos estar luchando por algo que no tenemos el poder de cambiar. La energía utilizada para este tipo de peleas debe ser dirigida hacia la creación de una ocupación menos dañina.

Nuestra posición diplomática también mejoraría si hubiera un menor número de israelíes culpando a otros israelíes por una continua ocupación cuando Israel no tiene ninguna opción en esa materia.

A más largo plazo, debemos hacer todo lo posible para que los palestinos y el mundo árabe estén cada vez más dispuestos a renunciar a su determinación para destruirnos. Ser más agradable hacia ellos podría ayudar, aunque eso no es por lo general una estrategia muy eficaz en el Oriente Medio. Puede que sea más útil hacerles ver que no estamos desgarrados por una división interna o que somos incapaces de soportar la carga moral de ser ocupantes, demostrándoles que estaríamos dispuestos, como ellos lo están, a seguir viviendo con el status quo indefinidamente. Los EEUU podrían ayudar mediante la sustitución de una falsa “imparcialidad” por una estrategia de búsqueda de la verdad que muestre el mundo árabe de que los EEUU no les van a ayudar a destruir a Israel.

Muchos israelíes argumentan que tenemos que encontrar una solución a nuestro conflicto con los palestinos, y algunos insisten en que el problema es urgente ( “Paz Ahora”.) Sin embargo, la experiencia de Israel en sus primeros sesenta años nos debe enseñar que la paciencia es una ventaja y tal vez incluso una necesidad. ¿Qué es lo que nos permite pensar que poseemos una solución disponible?

Esto no implica argumentar que el status quo no tiene peligros. Israel no es seguro. Somos fuertes pero también vulnerables, y muy capaces de cometer errores decisivos. Pero el afán de resolver nuestro conflicto con los palestinos no nos volverá más seguros. Tampoco lo hará ignorarlo. Mantener nuestro hogar aquí requiere que aceptamos los peligros y los costes humanos de todo tipo.

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El festival de la ocupación y Amos Oz contra el "fanatismo asquenazí" - Ben-Dror Yemini - Ynet


Amos Oz insiste en formar parte del rebaño de declamadores de clichés

 Estos son los días del 50 aniversario de la Guerra de los Seis Días, esa que muchos ven principalmente como el festival de la ocupación. Por ejemplo, el partido izquierdista Meretz decidió boicotear una sesión de la Knesset, porque, según el jefe del grupo en la Knesset Ilan Gilon, “ignora descarada y visiblemente la ocupación y el precio que se ha cobrado a lo largo de los años en vidas humanas”.

Este es el tipo de la reivindicación. Yo esperaría escuchar eso de la diputada árabe Hanin Zoabi, pero no de Gilon. El festival de la ocupación está siendo coreado, con razón o no, casi sin cesar. El 50 aniversario de la guerra es principalmente una oportunidad de recordar que la guerra estalló debido a los planes de aniquilación de los países árabes, incluso antes de que hubiera una ocupación. Y en cuanto al precio que se ha pagado en vidas humanas, debemos afirmar que cada muerte es una tragedia, y también añadir que dudo que haya cualquier otro conflicto mundial que se haya cobrado un precio tan pequeño en vidas humanas.

Incluso una persona de izquierdas como Gilon sería capaz de admitir estos hechos básicos. Y no, eso no contradice la batalla librada por Gilon y otros a favor de una solución de dos estados y/o en contra de la política del gobierno actual.

Como parte de este festival, la Associated Press publicó una historia sobre la difícil vida de Fuad Maraita, en la ciudad cisjordana de Salfit, que se ve obligado a despertarse a las 3:30 cada mañana para ir a trabajar en Israel. El informe recibió amplia circulación y también fue publicado en el New York Times.

El malestar experimentado por los trabajadores palestinos es un hecho. Pero cuando la prensa, que se supone que es decente, ignora el hecho de que la barrera entre Israel y los territorios es el resultado del terrorismo palestino, cuando se ignora el hecho de que los residentes de Gaza están angustiados porque Hamas prefiere una industria de cohetes y muerte sobre su bienestar y prosperidad, cuando se pasa por alto el hecho de que bajo el gobierno de Israel los palestinos también han experimentado muchas mejoras y cambios para mejor, y cuando el mismo informe ignora el hecho de que los palestinos han echado abajo en varias ocasiones cualquier propuesta que les habría dotado de un estado, todo esto parece principalmente un extravío.

El secretario general de las Naciones Unidas también se unió al festival. En un comunicado con motivo del 50 aniversario de la Guerra de los Seis Días, Antonio Guterres  mencionó que la decisión en 1947 fue la de establecer dos estados, pero sólo el judío fue fundada. ¿Por qué? Después de todo, no hubo ocupación hasta 1967, pero a pesar de eso no se estableció ningún estado árabe palestino. Desde entonces, a los palestinos se les ha ofrecido un estado una y otra vez, y siempre se han negado. Entonces, ¿por qué no puede decir la verdad el jefe de la ONU? ¿Por qué es tan dificil?

Todos estos sesgos del Meretz, de los medios y del jefe de la ONU, tienen como objeto ayudar a los palestinos. Pero aún así contienen algo de racismo, porque les dejan fuera a la hora de hablar de responsabilidades. Esta es la forma en que se trata a pueblos que se consideran no maduros o inferiores, con indulgencia. Esta no es la manera de tratar a una comunidad que podría haber fundado un estado, elegido construirlo y mejorar su destino hace mucho tiempo, pero que en su lugar se ha vuelto completamente adicto a la victimización. Y el Meretz, la AP y Guterres están ayudando a este gran engaño. Esta no es la manera de avanzar en una solución al problema palestino. Este es solamente el camino para perpetuarlo.

El monstruo del fanatismo

En honor de la Semana del Libro Hebreo y la publicación de su nuevo libro, Amos Oz decidió quejarse del fanatismo en Israel y culpar de ello a los asquenazíes. Esto es interesante, porque si preguntáramos a la extrema derecha sobre lo mismo, seguro que dirían algo muy similar, pero esta vez apuntarían a los árabes.

A veces, parece que las reclamaciones de fanatismo son la vía de escape de los fanáticos. Pero Oz no es un fanático. Lejos de eso. Y su declaración simboliza el lugar hacia el que la izquierda, incluso la denominada izquierda cuerda, se dirige. Oz está haciendo una montaña de un grano de arena. Durante años, lo habitual de la izquierda ha sido la creación de falsas noticias sobre el deterioro de la democracia, su pasión por la muerte de civiles en acciones de soldados del IDF, la radicalización política. El resultado es un miedo paranoico al monstruo del fanatismo.

Esto no tiene sentido. Por supuesto, existen márgenes fanáticos, tanto entre los judíos como entre los árabes israelíes. Nada más que en los márgenes. No hay ninguna prueba de que Israel sea más fanático de lo que era, por ejemplo, a principios de 1980. En las elecciones de 1981, un hombre de izquierdas era incapaz de entrar en el mercado Carmel de Tel Aviv.

La afirmación de que los askenazíes son fanáticos y los sefardíes posean una tradición de moderación y de buenas relaciones de vecindad con los árabes es también bastante peculiar. Los judíos de los países islámicos eran un población inferior, consentida si aceptaba esa condición, y aún así sufrían de persecución y acoso, y los askenazíes no llegaron aquí con características de fanatismo. Es un poco triste que Oz esté tratando de reescribir la historia.

Incluso reescribir la historia más cercana. A día de hoy, el público israelí está listo para muchos más compromisos políticos de lo que lo estaba en los años 1970 y 1980. Ahora existe más moderación, no radicalización. Eso también se aplica a los árabes de Israel. No se han convertido en sionistas, pero la mayoría de ellos están sometidos a un proceso de israelización. Cada año hay más voluntarios interesados ​​en hacer el servicio militar. Es cierto que incidentes como los que tuvieron lugar en Umm al-Hiran y en Kafr Qasim crean una impresión contraria. Pero las encuestas en profundidad, tanto las llevadas a cabo por el Instituto de la Democracia de Israel y las llevadas a cabo por el profesor Sammy Smooha, revelan su moderación y el deseo de encajar.

Precisamente en el contexto del conflicto árabe-israelí, Israel no es desde luego un mar de fanatismo, sino un mar de cordura. En Suecia, que tiene mucho menos problemas y menos graves, que no tiene largos años de conflicto y que tiene una pequeña minoría musulmana, 600 neonazis realizaron una marcha violenta en Estocolmo en noviembre pasado, y el partido de la derecha radical, que ganó el 13% de los votos en las últimas elecciones, ya se baraja obtener en las urnas un 24%. También hay disturbios violentos y vándalos en otros países escandinavos. Uno sólo puede imaginar lo que habría pasado si sus problemas fueran similares a los de Israel.

Estos son los hechos, pero el rebaño de declamadores de clichés sobre el fin de la democracia y sobre el fanatismo no permitirá que estos hechos les confundan. Oz, como un hombre de pensamiento, podría haber dicho algo un poco más serio, pero él insiste en ser parte de la manada. Qué lástima.

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La falacia, el engaño y el mito de Tikkun Olam - Gran Rabino YA Korff - Algmeiner



Es muy difícil, de hecho absolutamente insoportable, permanecer en silencio mientras muchos judíos, y ahora comunidades religiosas y seculares en general, realizan un mal uso y distorsionan el término Tikkun Olam, aunque ciertamente no de manera intencional o maliciosa, sino por ignorancia en la búsqueda de objetivos y principios virtuosos que puedan ser aplicables a la sociedad y a la civilización en general, pero que se ha convertido trágicamente en un pobre sustituto de una práctica religiosa auténtica.

Esta retórica de reparación se ha convertido en una obsesión, una especie de credo de cajón de sastre. Hoy en día todo es Tikkun Olam. Basta de estos Tikkun Olam, son un error sin sentido y sin su auténtica significación, ya que su verdadero significado nada tiene que ver con aquello con lo que es comúnmente utilizado y pretende ser.

No es en absoluto una tradición de siglos de antigüedad, no es un llamamiento a la acción, y no es un mandamiento. Y para que quede claro, Tikkun Olam ni siquiera significa reparar el mundo en el sentido de la justicia social. En las fuentes tradicionales de ninguna manera el Tikkun Olam implica una acción humana imperativa o directa, sino que más bien se deja en manos de Di-s.

No podemos, y no estamos instruidos para salvar el mundo, o inclusive para repararlo. Ni el judaísmo enseña tal cosa. Más bien, se nos enseña a comportarnos correctamente para observar las mitzvot, los Mandamientos (que no son buenas acciones, sino más bien mandamientos o imperativos necesarios), y de esa manera contribuir a la sociedad y la civilización, tanto con el ejemplo como con la práctica y la acción .

Para los judíos esos mitzvot no son simplemente preceptos política y socialmente correctos como por ejemplo practicar la caridad y participar en la acción política, sino también la observancia del sábado, las restricciones dietéticas (el Kashrut), la oración diaria y otros mandamientos que parecen haber caído en desgracia y que son ignorados, si no denigrados de manera abierta y violados entre algunos sectores de la comunidad, sustituyendo la autenticidad del verdadero judaísmo por la falsa panacea de algo que denominan Tikkun Olam, a lo que se aferran desesperadamente para evitar sus responsabilidades reales como judíos de observar la Torah y los mandamientos.

El término y el concepto de Tikkun Olam no aparece en ninguna parte de la propia Torah, sino que aparece en primer lugar en la Mishná y el Talmud en el contexto de los tribunales y reglamentos halájicos (legales) que involucran disputas y derechos legales.

Posteriormente, en la Cábala se utiliza el término para referirse a los mundos superiores o a la reparación del alma individual dañada por el pecado de violar o dejar de lado la ley judía. Después de eso, la única mención de Tikkun Olam en la oración es en el Aleinu, la oración que se recita en la conclusión de cada servicio, pero incluso en ese contexto, significa o bien que Dios, no el hombre, en última instancia repara el mundo, o bien como otros lo interpretan, no implica la reparación del mundo en absoluto, sino más bien una oración por el desarraigo de la idolatría, la reconstrucción del templo y establecer el reino de Di-s en la tierra a través de la observancia de los mandamientos, y no desde luego como un imperativo social separado.

De hecho, muchos estudiosos de todo el espectro y la diversidad de la comunidad judía han reconocido y se lamentan del despilfarro y la distorsión del término Tikkun Olam dentro de la comunidad.

Hace años la rabino Jill Jacobs observaba que “en este momento, el Tikkun Olam puede referirse a cualquier cosa, desde un proyecto de servicio directo como por ejemplo trabajar en un comedor o en un refugio social, o una acción política, a practicar la filantropía. Mientras que antes se consideraba como un término cuyo uso era propiedad de la izquierda política, el término ahora es ampliamente utilizado por diverso grupos dominantes como sinagogas, campamentos, escuelas y federaciones, así como por grupos de derechas que deseen emitir sus propias agendas políticas en el marco del Tikkun Olam".

Citando a Arnold Jacob Wolf, continúa escribiendo: “Todo esto comienza, creo, con la distorsión del Tikkun Olam. Una enseñanza sobre el compromiso, la nitidez y la humanización de la ley rabínica, una doctrina mística de volver a poner próximo al mundo de Dios nuevamente, una noción extraña que es entendida a medias y que se convierte en un gran paraguas bajo el cual nuestras pequeñas preocupaciones morales y nuestras panaceas políticas pueden salir tras la lluvia". Jacobs señala que una de las figuras clave en la escuela cabalística de pensamiento que desarrolló el concepto de Tikkun Olam fue la misma persona que codificó la ley judía, ya que es el cumplimiento individual de la Halajá, la ley judía, la forma idónea de reparar el mundo.

El profesor Steven Plaut, de la Universidad de Haifa escribió sobre “El ascenso del paganismo del Tikkun Olum”, llamándolo un “pseudo-religión” y una especie de “fetichismo de acción social”, lamentando su “mala y vulgar utilización provocada por la distorsión que realizan de ella los asimilacionistas”. Concluye que el Tikkun Olam es una bastante clara “noción teológica y no una moda socioeconómica o política”, observando que “sería una exageración, aunque sólo una pequeña, decir que nada en el judaísmo nos lleva directamente a la búsqueda de la justicia social (en contraposición a la judicial)".

Más recientemente, se publicó el libro del rabino Byron L. Sherwin, "Hallar el significado de la fe: Una teología del judaísmo", que también pone de relieve la falacia actual. Sherwin lo califica de “una clara distorsión del significado del término", una especie de "sustituto de la fe" y un “santo y seña” (shibboleth), en el que “el actual y promiscuo uso del término representa una gran equivocación, siendo un claro ejemplo de conversión por redefinición, constituyendo un ejemplo paradigmático de una falacia reduccionista y de una teología de la liberación sin teología”. Sherwin concluye diciendo que “el Tikkun Olam significa buscar un orden apropiado para la comunidad judía. Existe por lo tanto un largo camino desde esa definición a la actual de construir un mundo mejor".

Por favor.  Basta con el Tikkun Olam. Para los judíos que realmente no desean participar en este nuevo culta del Tikkun Olam, esa teología de la liberación sin teología, la única forma judía auténtica de conseguirlo es fomentar la observancia de la Torá en todo el espectro de la comunidad judía. Lo cual es en realidad nuestra auténtica responsabilidad, nada más y nada menos, y el resto corresponde a Di-s.

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¿"Fake News"? Por ejemplo, la políticamente correcta y pro-palestina BBC



La BBC se retracta y se disculpa por el engañoso titular sobre el último atentado terrorista en Jerusalén

La BBC ha publicado una aclaración y una disculpa con respecto a la cobertura del doble ataque terrorista en Jerusalén del viernes por la noche, en el que su titular inicial levantó una gran ira ante lo que muchos perciben como un claro sesgo y una información engañosa.

Inicialmente, la BBC había informado sobre el ataque terrorista con el siguiente titular: "Tres palestinos muertos después de un mortal apuñalamiento en Jerusalén". El titular no hacía ninguna mención de que los tres palestinos fueran los terroristas o que la policía fronteriza Hadas Malka  fuera asesinada en el ataque.

En respuesta a una protesta generalizada, la BBC comento que "Aceptamos que el titular original no reflejaba adecuadamente los hechos y fue cambiado más adelante. Aunque no hubo ninguna intención de engañar a los lectores, nos disculpamos por el daño causado".

El titular solamente se alteró después de una fuerte protesta del Ministerio de Asuntos Exteriores y del embajador israelí en Londres, Mark Regev. Los dos criticaron fuertemente a la BBC por negarse a utilizar la palabra "terrorismo" cuando se trata de ataques contra israelíes.

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No, Mr. Barenboim, el Holocausto no creó Israel - Einat Wilf - Haaretz




Daniel Barenboim es un negador del sionismo. Negación del sionismo es la afirmación emitida en su artículo de opinión ( “Alemania está pagando sus deudas post-Holocausto a Israel. pero no a los palestinos”, del 8 de junio) diciendo que Israel existe debido al Holocausto.

Negación del sionismo es vender la historia de cómo “se otorgó el Estado de Israel al pueblo judío" por el sentimiento de culpa del mundo después del Holocausto. Negación del sionismo es también afirmar que los palestinos son también víctimas de Alemania y de Europa, ya que sin el Holocausto su catástrofe se habría evitado.

El resultado de toda esta negación del sionismo implica ignorar toda la historia del movimiento sionista de antes de la Segunda Guerra Mundial. El negacionista ignora completamente el hecho de que salvo por el aspecto decisivo de la independencia, el Estado de Israel habría existido en la práctica, de hecho, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. El rechazo de la historia del sionismo significa ignorar que el Estado de Israel se levantó por la fortaleza de una visión y por el deseo y los hechos poco comunes realizados por esos judíos con visión de futuro que sentaron las bases de su independencia.

Israel no se “regaló” a los judíos, porque entre otras cosas la última cosa que existía en la agenda de las naciones europeas al final de la guerra mundial era sentimientos de culpa hacia la suerte de los judíos. En algunos países europeos, estos sentimientos empezaron a surgir después de una generación, y de hecho no han existido señales de sentimientos de culpa en otros países hasta hoy. Al igual que en el caso de la India y Pakistán y de otras naciones, no fue necesario el asesinato de un tercio de su población para recibir un país en esos momentos, y es que el pueblo judío ya había obtenido su propio estado al final de la Segunda Guerra Mundial, y no por el Holocausto, sino más bien por otra consecuencia de la guerra, el desmantelamiento del imperio británico.

El rechazo y la negación del sionismo no sólo ignora la historia del sionismo antes de la guerra, sino que también ignora la conciencia sionista de los judíos: el reconocimiento de que los judíos pueden, por la fuerza de su visión, su deseo y su labor de retorno a la historia como agentes activos para dar forma a su futuro en el que no sean víctimas de otros. El rechazo y la negación del sionismo implica que el Estado de Israel se convierta en un “regalo” que se otorgó a los judíos por lo que les hicieron a los judíos, y no por lo que los judíos hicieron por y para sí mismos.

Peor que eso, la negación del sionismo busca hacer volver a los judíos a su “legítimo lugar en la historia de Europa" como "pueblo tolerado" cuyo destino es fijado por aquellos que les otorgarán lo que quieran darles. El rechazo al sionismo implica que Israel - el único caso entre todas las naciones del mundo - en un estado condicionado que únicamente tiene autorización para seguir existiendo mientras aquellos que permitieron que existiera, por gracia suya y no por derecho propio, encuentren necesaria su existencia.

El rechazo y la negación del sionismo también priva a los árabes, y a los palestinos de entre ellos, de su estatus de pueblo con una antigua e independiente cultura, que adopta unas posiciones y unas decisiones que tienen consecuencias. Desde la perspectiva de los árabes, el significado de la aceptación del principio de partición del territorio suponía elevarse por encima de siglos de construcción cultural en la cual los judíos representaban a los seguidores de una religión inferior, que tenía la autorización para existir por la gracia de la mayoría, y por una larga tradición durante el cual sólo era aceptable la coexisntencia con los judíos siempre y cuando ellos reconocieran su lugar como pueblo que no existía realmente, y que no podía ser igual a los musulmanes y a los árabes.

Es cierto que dado que había más árabes que judíos en la Tierra de Israel, los árabes no tenían un incentivo para el compromiso y para dividir esta tierra con el movimiento sionista. Pero el hecho de que desde esta perspectiva tuvieran razones para rechazar el plan de partición, no les exime de responsabilidad por el resultado final. Si hubieran logrado elevarse por encima de su historia y no depender de su superioridad numérica, hubieran aceptado el plan de partición y no se hubieran opuesto a él por la fuerza. El establecimiento de Israel no se habría convertido en un desastre para ellos.

Hay una acusación basada en el mapa de la partición, en el que había una significativa minoría árabe en el Estado judío, que implicaría que la dirección sionista planeó una “limpieza de árabes” en ese territorio, independientemente de su asentimiento a la partición. Esta afirmación ignora que al mismo tiempo cientos de miles de judíos se asentaban en campos de refugiados en Europa y Chipre, a la espera del establecimiento del Estado judío y de la apertura de las puertas a la inmigración. No había así pues la necesidad de una limpieza con base al mapa de partición. Lo que se necesitaba era abrir las puertas a los judíos, una puerta que si no fue por la lucha árabe contra el sionismo antes de la Segunda Guerra Mundial, no se habría cerrado en primer lugar.

El derecho del pueblo judío a tener un país en su propia tierra es un derecho universal que está reservado para todos los pueblos, el derecho a posear su propia autoridad y controlar su destino. Mientras el mundo se divide en unos 200 países sobre la base del principio de la libre autodeterminación de los pueblos y las naciones, el pueblo judío también tiene derecho a eso. Los árabes palestinos también tienen derecho a la autodeterminación en su parte del país entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Sin embargo, su derecho no reemplaza al derecho de los judíos, al igual que el derecho de los judíos no reemplaza al de los árabes.

Cuando los árabes reconozcan que el pueblo judío tiene el mismo derecho a su libre autodeterminación en el marco de su tierra natal que es la Tierra de Israel, sin duda entenderán que tienen que renunciar a su demanda de retornar a todas las partes del Estado de Israel. Entonces sí serán capaces de establecer su país en parte de Palestina, y legislar el derecho de retorno de los palestinos al igual que lo hicieron los judíos, gracias a su visión, a su trabajo y a su determinación.

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Thursday, June 15, 2017

El desaparecido drama en 'Oslo' - David Suissa - Jewish Journal


El primer pensamiento que me vino a la mente después de ver la exitosa obra de teatro “Oslo”, la cual acaba de ganar un premio Tony a la mejor obra de teatro, fue: “¿Eso es todo?

La obra me dejó vacío. La brillante actuación y dirección de actores y director no pudo superar mi decepción porque “Oslo” añadió poco a la conversación sobre el conflicto, y sólo refuerza los estereotipos occidentales sobre la resolución de conflictos.

La obra dramatiza hábilmente lo que sucede detrás de las escenas de los esfuerzos de una pareja de diplomáticos noruegos que acogen a los israelíes y a los palestinos reunidos para firmar los Acuerdos de Oslo de 1993. Como se pueden imaginar, para conseguir que las partes se pongan de acuerdo en algo, hay mimos sin fin, codazos, disputas y agonía. Es en esos giros y vueltas del juego que se situa la mayor parte de su drama.

Pero hay un elefante en la habitación, y se cierne sobre todo. No importa la cantidad de drama que se vea en el escenario, no se puede dejar de sentir el drama que distrae a ese elefante y que es el siguiente: El acuerdo que adora y reivindica esta obra de teatro ha resultado ser un fracaso, un fracaso de primer orden. La luz al final del túnel de Oslo ha sido realmente un tren en movimiento.

Así, aunque me gustó mucho la actuación y la historia, sentí su vacío. Debido a que la obra realiza una poderoso afirmación de la verdad histórica, la verdad termina asediándola. La obra quiere tener ambas cosas: nos quiere hacer disfrutar de la historia, pero a la vez ignora la historia que molesta. En mi caso, al menos, era demasiado pedir.

La tragedia de Oslo convierte al drama de “Oslo” en casi trivial. El verdadero drama de la historia de Oslo no está en sus negociaciones insoportables, sino en su impresionante fracaso. Para toda la dificultad que sobre el acuerdo dramatiza la obra, el acuerdo en sí fue bastante modesto. No abordó los problemas más graves. Se inicia el camino con la esperanza de que la confianza mutua se construya entre las partes. Por supuesto, ocurrió lo contrario. La violencia y la desconfianza se volvieron mucho peores desde Oslo.

En la vida real, ese tipo de trágicos desenlaces pueden ser desmoralizantes. Son casi imposibles de soportar. Pero es por eso que necesitamos al gran arte, pero para enfrentarnos a las verdades más feas. El gran arte no está ahí para fabricar esperanza. Eso es cosa de los predicadores. El gran arte debe tener el valor de llevarnos donde no queremos ir.

El conflicto palestino-israelí es un conflicto existencial, donde se rechazan las narrativas básicas, reinan la desconfianza y el resentimiento, y el odio acumulado florece. Los brillantes negociadores resultan inútiles de cara a ese tipo de condiciones endurecidas. Una obra que hubiera intentado capturar esa tragedia me habría cautivado.

¿Hubiera ganado un premio Tony? Probablemente no. La tragedia no vende, y la esperanza sí vende. La esperanza es el elixir de la mente civilizada. No importa lo que nos diga la realidad, hay que mostrar un poco de esperanza. El precio a pagar por esta obsesión es que no aprendemos nuestras lecciones. En el caso de Oslo, la gran lección es que cuando se corroe una fundación, no se puede construir nada.

Desde el punto de vista de los palestinos, ese fundamento significa que su sociedad se enseña el odio a los judíos desde el nacimiento, que la narrativa sionista es un fraude y que Israel es un ladrón de la tierra, y se  promete a millones de descendientes de refugiados que con el tiempo volverán a su odiaba Israel y tomarán el relevo. ¿Cómo un pedazo de papel negociado en una torre de marfil de Noruega por gente que no confía en la otra parte podría olvidar todo eso? Desde luego no debía y no podía, incluso si se firmara en el césped frente a la Casa Blanca.

Espero que al menos algún dramaturgo aborde la historia de Oslo algún día sin temor de descender a las profundidades deprimentes del conflicto. Como dicen en Alcohólicos Anónimos, a veces usted tiene que golpear su propio fondo antes de poder ver el camino hacia arriba. Tal vez algún dramaturgo pueda una alternativa e imaginativa historia donde los héroes no son negociadores inteligentes, sino negociadores duros e inflexibles que tratan de construir algo real desde ese feo trasfondo.

Oslo” nunca podrá llevarnos a ese conclusión. Se prefiere el cómodo cliché occidental de que unos negociadores brillantes, inteligentes y decididos pueden lograr cualquier cosa. Eso puede ser cierto en Broadway, pero no lo es en Ramala o Jerusalén.

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Una lección de culpa. La lógica tóxica del New York Times - Liel Leibovitz - Tablet



No me hagan caso si han escuchado esto antes: un maníaco recoge un arma y mata a personas inocentes. Sin molestarse en ocultar sus motivos, su ideología está ahí, para cualquier persona que se moleste en revisar su perfil de Facebook. Y sin embargo, tan pronto como los heridos han llegado a urgencias, la parte del león de los medios de comunicación más progresistas, en contradicción con toda la realidad observable, ofrecen una historia muy diferente: "la ideología no tenía nada que ver con esa violencia, y si usted está buscando culpar a alguien, el culpable es la víctima".

Así es como la mayoría de los pilares de la prensa estadounidense progresista ha cubierto tradicionalmente la violencia palestina en Israel: Si Hamás lanza cohetes desde los hospitales, simplemente la culpa es de Israel por devolver el fuego. Si Hamas está indicando claramente que quiere que todos los judíos sean asesinados, simplemente con decir que las motivaciones desencadenantes son muy complicadas para designar a un culpable, la culpa, por supuesto, termina recayendo sobre los judíos.

Así es también cómo nuestra prensa cubre los principales ataques terroristas globales: Si los ataques proceden de islamistas y yihadistas admiradores del Estado Islámico, como en Londres por ejemplo, en primer lugar se declara que el islamismo no tuvo nada que ver con el ataque, y luego se preguntan qué cosas podrían haber hecho esos insensibles británicos para merecer esa violencia.

Ahora, con el tiroteo contra unos legisladores republicanos que jugaban al béisbol en Alexandria, Virginia, la misma tóxica lógica ha llegado a casa.

En un asombroso editorial de un periódico cada vez más conocido por ese tipo de editoriales, el New York Times opinaba hoy que los culpables del ataque contra los legisladores republicanos eran, naturalmente, los propios republicanos. ¿Cómo puede ser eso, una vez más? Para responder a la pregunta, el NYTimes trata de darnos una lección de historia.

El ataque de esta semana, opina el editorial del NYTimes, no ha sido más que otro recordatorio de “lo viciosa en que se ha convertido la política en los EEUU”. ¿Cuándo y cómo comenzó dicho maldad? Fácil: “En 2011”, continúa el editorial, “Jared Lee Loughner abrió fuego en un estacionamiento de un supermercado, hiriendo gravemente a la legisladora demócrata Gabby Giffords y matando a seis personas, entre ellas una niña de 9 años. En ese momento, nosotros, y otros más, ya eramos muy críticos con la exagerada retórica política de la derecha. Anteriormente, el comité de acción política de Sarah Palin hizo circular un mapa de distritos electorales específicos colocando a Mrs. Giffords y a otros 19 demócratas en el punto de mira. Pero en ese caso la conexión con ese tiroteo nunca fue establecida“.

Cierto. Nunca se estableció ninguna conexión entre el comité de Palin y los disparos de Loughner, básicamente porque no existía ninguna conexión. Lo sabemos porque Loughner sobrevivió al ataque, estaba disponible para ser interrogado, y dejó unos diarios que mostraban el estado preciso de su mente en los días previos al ataque. Pero como no era posible confundir la "verdad" del NYTimes con la realidad, ese diario promocionó falsamente la conexión con Palin en el 2011, y lo está haciendo hoy nuevamente para argumentar que si existe violencia en el cuerpo político estadounidense, es sólo porque los republicanos la desencadenaron primeramente. Así fue la versión original del editorial, que como es obvio, y de cara a las críticas, sufrió una corrección discordante posterior: “En una versión anterior de este editorial se indicaba erróneamente que existía un vínculo entre la incitación política y el tiroteo de 2011 de la legisladora Gabby Giffords. De hecho, no se ha establecido este tipo de conexión".

El resto del editorial hace un refrito de los típicos e insípidos argumentos sobre el control de armas, argumentos que curiosamente se echan en falta cuando el arma del maníaco de elección es un camión, una bomba, un cuchillo, o cualquier arma que no sea el emblemático rifle de asalto.

Ahora, sólo por deporte, imaginemos el siguiente escenario: un tiroteo en el que los objetivos no fueran legisladores republicanos sino demócratas, dejando, por ejemplo, a Nancy Pelosi, Dios no lo quiera, herida de gravedad. El atacante que les disparó fue muerto allí mismo, pero su perfil en las redes sociales revelaba que fue un ex voluntario de la campaña de Trump en el Medio Oeste, y un sólido defensor de la agenda del presidente Trump. ¿Cómo cubriría entonces el NYTimes dicho ataque?

Es fácil imaginar un párrafo denunciando “la conexión irrefutable entre la retórica del presidente Trump y las acciones violentas de sus partidarios, los cuales desde hace más de un año han sido narcotizados por un flujo constante de retórica de odio que emana de la propia Casa Blanca y de sus aliados en los medios de la alt-derecha”. No es demasiado imaginar que esa oleada de indignación exigiera que alguien - Paul Ryan, James Mattis, la Corte  Suprema - interviniera para cesar al presidente de su cargo antes de que se derramara más sangre.

Cuando dos escenarios radicalmente divergentes conducen al mismo culpable, usted sabe que le están engañando.

Si el NYTimes realmente quisiera corregir esa sesgada interpretación, debería realizar un análisis detallado de por qué se cometió el error en el primer lugar. Es decir, deberá examinar sus interpretaciones viscerales y sesgadas, el lenguaje recalentado que tanto predomina últimamente tanto en sus páginas de opinión como en sus noticias, las cuales ofrecen regularmente un gran espacio no sólo para una recopilación legítima de noticias sobre las faltas muy reales de Trump y la incompetencia de parte de su administración, sino también para las más salvajes teorías de conspiración en la que el Kremlin o alguna otra maligna entidad externa controla la Casa blanca. Estas tóxicas teorías sin sentido son cocinadas por operadores políticos que utilizan a los medios sociales y a la prensa para alcanzar fines políticos que son inherentemente extra-constitucionales y anti-democráticos, y que ya han sido desacreditadas de manera sistemática, a veces incluso por los propios informes del NYTimes.

El hecho de que esas fábulas paranoides se estén extendiendo como la pólvora entre la izquierda estadounidense, está claramente relacionado con el aumento de los niveles de violencia. La tragedia ocurrida en Virginia podría haber sido mucho peor fácilmente, y parece estúpido esperar que el siguiente asesino de inspiración política tenga peor puntería. Y si el NYTimes realmente se preocupa tanto por el futuro del liberalismo americano, por no hablar del futuro del pueblo estadounidense, debería resistir la tentación de publicar el tipo de tonterías distorsionadas que publica últimamente.

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Wednesday, June 14, 2017

El código ético académico: El profesor Assa Kosher responde a sus detractores - Shraga Blum


El profesor Assa Kosher,


 Después que el ministro de Educación Naftali Benett publicara el borrador del nuevo código ético académico, las críticas le llovieron desde el gremio de la izquierda académica que lloraba como de costumbre "por la reducción de la libertad de expresión y la libertad académica". Este nuevo código simplemente prohíbe toda propaganda política como parte integrante de los cursos universitarios.

Este código fue redactado para el Consejo de Educación Superior por el profesor Assa Kosher, eminente jurista y autor entre otros del Código de Ética Militar. Este último respondió a sus detractores, a veces con un toque de ironía.

"Yo trabajo según las reglas y no en función de los ruidos procedentes del trasfondo político. Escribí y presenté mis recomendaciones al Consejo de Educación Superior, quien las aprobó (...) Sus miembros deciden lo que quieren después de largas discusiones (...) Los políticos pueden decir lo que quieran, eso no me interesa. Uno de ellos (Ofer Shelah, del Yesh Atid), incluso ha creído oportuno decir que no sé nada del mundo académico! ¿Es un comentarista de baloncesto quién me va a enseñar lo que es el mundo académico? Este es el nivel de los políticos. Esto no me interesa. Estoy listo para escuchar observaciones profesionales, pero todo lo que he leído en las redes sociales es bueno solamente para tirarlo a la basura".

En cuanto al propio ministro de Educación, evocó esta cuestión en el Consejo de Ministros. "Nuestro objetivo es, entre otros, evitar que los estudiantes se sientan avergonzados o sorprendidos por las declaraciones políticas de los profesores que reciben sus salarios de los contribuyentes y que al mismo tiempo apelan al boicot académico de Israel. Estamos a favor de la libertad académica, pero estamos en contra de la expresión de las agendas políticas en el marco de los cursos académicos".

Debemos recordar que el mundo académico es uno de los cuatro últimos reductos de la vieja élite - junto con los medios de comunicación, el poder judicial y el mundo artístico -, los cuales no aceptan que la sociedad israelí ha cambiado y tratan de mantener cueste lo que cuesta su influencia hegemónica, aunque cada vez estén más desconectado de las personas corrientes.

Cada intento de reformar estos poderes paralelos es automáticamente acusado de socavar la democracia, el estado de derecho o la libertad de expresión.


El código ética académico: la mayoría de la población aprueba el código de Naftali Benett

Por enésima vez, la izquierda israelí y uno de sus feudos, el mundo académico, se encuentran enfrentados con el sentir mayoritario de la población. Una encuesta ha sido realizada por Panels Polítics para la cadena Knesset (Arutz Ha-Knesset) sobre el borrador de código ético académico propuesto por el Ministerio de Educación. Ese código propone prohibir la propaganda política en el marco de los cursos de las instituciones de educación superior.

El anuncio de este código fue seguido inmediatamente por una protesta de los profesores universitarios así co mo desde las filas de la izquierda. El autor de este código, el profesor Assa Ocultar refutó todos los argumentos esgrimidos por los detractores de este código, incluido el de la restricción de la libertad académica y la libertad de expresssion, resumiendo así su actitud: "Basta un texto que sea firmado por Naftali Benett para que provoque reacciones paulovianas en la izquierda".

El sondeo muestra, sin embargo, que la población está del lado del ministro de Educación y apoya la introducción de este código ético: un 58% está a favor de esta medida frente al 34% que se opone. Sólo el 8% no tiene opinión.

En cuanto a la cuestión del atentado a la libertad de expresión, las respuestas son más matizadas pero aún con una mayoría a favor del Ministerio de Educación. El 45% cree que el código de ética no afecta a la libertad de expresión, frente al 39% que considera que si la afecta. Mientras el 16% no tiene opinión.

Cabe señalar que entre las personas que piensan que interfiere con la libertad de expresión, también hay una parte de esos ciudadanos que estiman que el código está justificado en vista de los excesos observados durante años dentro del mundo académico, donde los profesores o conferenciantes a veces llaman a los soldados del IDF "criminales de guerra", haciendo asociaciones entre el Israel de hoy y el nazismo, justificando el terrorismo o poniendo en cuestión los méritos del sionismo .

Y todo esto con los fondos del Estado, así pues del contribuyente.

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El New Israel Fund: Una visión hueca y cada vez más vacía - Dror Eydar


Diputados del menguante laborismo asistiendo disciplinadamente a la conferencia del NIF y del Haaretz


El lunes hubo una gran conferencia de dinosaurios, también conocida como la Conferencia por la Paz de Israel (patrocinada por el diario Haaretz), y donde el discurso de la presidenta del New Israel Fund, Talia Sasson, destacó en gran medida.

Sasson no es buena con la retórica, aunque derrama su corazón hacia fuera. Por lo que resulta fácil conocer por su discurso por qué fue elegida para dirigir esa organización. En los discursos que la he escuchado identifica rápidamente al enemigo: "los colonos".

Pero la mayoría israelí ve a los asentamientos tanto como una solución a los problemas de seguridad en el centro del país, como un discurso sobre los derechos del pueblo judío a su tierra. Es difícil encontrar un discurso sobre los derechos de los judíos pronunciado por Sasson o por su organización.

En su discurso, Sasson dijo: "En la ausencia de cualquier oposición que libre una batalla para defender la democracia israelí y los derechos humanos palestinos, los grupos de derechos humanos están brillando en medio de su aislamiento". Esta frase destila la razón de ser del New Israel Fund: una oposición política combativa que tomará el lugar de la oposición política oficial en la Knesset, la cual no está "haciendo su trabajo".

Al final de su discurso, sugirió expresamente la fundación de un partido político con el espíritu de lo que estaba diciendo ( "pero no bajo los auspicios del New Israel Fund"... claro, claro).

Estamos hablando por lo tanto de una organización política en todos sus aspectos que funciona bajo la apariencia de una organización de derechos humanos y que tiene como objetivo apoderarse de la agenda política y proporcionar armamento legal y propagandístico a ONG's subsidiarias o subcontratadas, muchas de las cuales han estado trabajando durante años para cambiar el carácter judío y democrático del país - en otras palabras, incluso entienden partes de Israel que están dentro de la Línea verde como "territorios ocupados" -..

En ninguna parte del texto del discurso de Sasson aparece la frase "judío-democrático", utilizando solamente el término "judío" dentro de su discurso en contextos que hablan de control, ocupación y separación (apartheid).

Entonces, ¿qué les queda para justificar su actividad política? Pues su autosupuesta "protección de la democracia". Pero no existe un espacio real en la visión de la presidenta del New Israel Fund para el debate, las polémicas o las decisiones tomadas por la vía democrática como por ejemplo las elecciones. Ella ve toda actividad legítima de un gobierno de la derecha como una "amenaza a la democracia". El resultado es una creciente alienación entre los devotos del New Israel Fund y el Estado, hasta el punto de actuar en contra de su existencia como Estado nacional del pueblo judío.

El establishment de la vieja guardia izquierdista que se reunió el lunes bajo el paraguas del New Israel Fund y el Haaretz todavía está tratando de sacrificarse en el altar del "paradigma de la paz", un paradigma que ha colapsado, y ve a cualquier otra propuesta como una blasfemia en contra de su creencia más querida.

El New Israel Fund proporciona el combustible para el estancado paradigma de "territorios por paz". Las infusiones regulares de este concepto dan esperanza a aquellos que desean el mal para nosotros, Dios no lo quiera, para creer aún que la sociedad israelí está a punto de romperse y ceder.

Irónicamente, el disfraz "civil" del New Israel Fund solamente perjudica a la izquierda israelí, ya que fortalece su pensamiento obsesivo y la alienta a adoptar un enfoque combativo, no contra nuestros enemigos y adversarios en el exterior, sino contra la propia sociedad israelí.

Amigos de la izquierda, ¿quieren saber por qué no están llegando a los corazones de la mayoría israelí? Echen un vistazo a Talia Sasson y a la organización que dirige. Ese es su espejo.

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Cadenas europeas sufren severas críticas tras cancelar un documental sobre el antisemitismo que habían encargado por señalar como causas al antisionismo europeo y al antisemitismo musulmán - Times of Israel





La película de 90 minutos, “Elegidos y excluidos. El odio a los judíos en Europa”, de los productores alemanes Joachim Schröder y Sophie Hafner fue comisionada por el alemán emisora ​​de la televisión pública WDR en nombre del canal franco-alemán Arte.

Presentando las diversas formas en que el antisemitismo se expresa en la Europa contemporánea, el documental muestra a la derecha neonazis, a los activistas del BDS y a manifestantes vestidos como hippies que se designan como libertarios y elogian a los “Protocolos de los Sabios de Sión”.  El antisemitismo entre los defensores derechistas de los derechos de los trabajadores en Francia aparece junto a casos de odio a los judíos de musulmanes, algunas de cuyas manifestaciones culminaron con la tortura y el asesinato a sangre fría de judíos europeos.

Sin embargo, una vez que el documental fue presentado - y aprobado por el editor -, las dirigentes de los canales decidieron que no se emitiría porque la película supuestamente “no cumplía con los requisitos formales”.

En toda Europa la decisión ha despertado muchas críticas: El diario francés Le Monde y la investigadora alemana del antisemitismo Monika Schwarz-Friesel, entre otros, lo han llamado un caso de censura.

Al parecer, el controvertido punto crucial de esta supuesta “censura” tiene como eje a Israel.

Prestando especial atención a la denigración del estado de Israel como una de las formas contemporáneas de mayor prevalencia del odio a los judíos, el documental destaca las actividades de las ONG que se dedican a golpear de manera antisemita a Israel, mientras reciben dinero de los impuestos europeos. Para poner en contexto la difamación antisemita sobre el Estado judío contrastándola con la realidad sobre el terreno, los productores incluyeron material de archivo de Israel y los territorios palestinos.

Ese material, irónicamente, es lo que el director de programación de la cadena Arte, Alain Le Diberder, establece como la principal razón para eliminar su exhibición.

En un comunicado de prensa Le Diberder afirma que los productores no cumplieron con el requisito de entregar un documental sobre el antisemitismo en Europa, ya que incluían demasiado metraje de Israel y demasiado poco de los países europeos.

Esto es ridículo”, le contesta Serap Güler, un miembro del consejo de programa, tanto de la red WDR, así como miembro del comité ejecutivo de la CDU, partido de la canciller alemana Angela Merkel.

Michaela Engelmeier, miembro socialdemócrata del Bundestag, definió asimismo la declaración de Le Diberder como “incomprensible”.

Invocando un reciente informe sobre el antisemitismo que pone de relieve la conexión entre golpear a Israel y el odio a los judíos, la diputada Engelmeier explica en un comunicado que, “Un documental que tiene como objetivo presentar el problema del antisemitismo de manera seria tiene que considerar la relación entre el antisemitismo y la crítica a Israel. Por lo tanto es necesario hacer referencia a la situación en el Oriente Medio“.

También critica el hecho de que las redes de las televisiones alemanas, financiadas con los impuestos públicos, “cada vez más promueven narrativas anti-israelíes, mientras que al mismo tiempo se niegan a mostrar un documental sobre el antisemitismo que ha sido aclamado por los expertos”.

En la misma línea, Volker Beck, un miembro en el parlamento del Partido Verde de Alemania y presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Germano-Israelí del Parlamento alemán, comentó que la decisión de no mostrar el documental “es aún más preocupante si se considera que Arte y WDR tienen programas que demuestran lo que podría considerarse como criticas unilaterales a Israel“.

El pasado martes, Arte proyectó un documental sobre la Guerra de Seis Días de 1967 que, según los críticos, era sesgado en contra de Israel. Y en marzo la WDR proyectó un documental sobre el político de derechas holandés Geert Wilders, planteando la idea de que Wilders extendía la islamofobia en Europa en nombre de los judíos y el Estado de Israel. La Asociación de Comunidades Judías del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia se encuentra en el proceso de preparación de una queja en contra de su contenido al consejo de programas del WDR.

Volker Beck propone que “no debe ser un cargo público el que debe prohibir y discutir el documental de Schröder y Hafner sobre el antisemitismo en Europa”.  Propuso además que “Si Arte se mantiene en su decisión de no mostrar el documental, la WDR debería emitirlo”.

Pero la WDR alega que no puede hacerlo porque los derechos son exclusivamente de Arte. Esta posición, sin embargo, es disputada. Según el productor del documental, Joachim Schröder, que firmó su contrato con la WDR en lugar de con Arte, “WDR es libre de proyectar el documental en cualquier momento, ya que Arte ha renunciado a sus derechos para transmitirlo en primer lugar”.

Las críticas también se han expresado desde el Consejo de los judíos de Alemania, que exigieron en una carta a los presidentes de las dos cadenas de televisión que se mostrara el documental. Una petición en favor de la exhibición del documental se ha puesto en marcha.

Ante la creciente presión pública, la WDR emitió un nuevo comunicado de prensa el jueves cuestionando los méritos periodísticos del documental, que ahora de acuerdo al canal contendría inexactitudes y no se corroborarían algunas de sus afirmaciones, en particular la conclusión de que cientos de millones de euros del dinero de los impuestos iban a ONG's obsesionadas con Israel y cuyos ataques son controvertidos.

Pero de hecho, estas cifras se basan en la investigación de NGO Monitor de Jerusalén, que ha proporcionado a The Times de Israel un registro detallado de sus fuentes.

En respuesta a las alegaciones de la WDR, el jefe de NGO Monitor, el profesor Gerald Steinberg, que también aparece en el documental, escribe: “Las acusaciones de la existencia de errores no son compatibles con nuestros datos, y puesto que son declaraciones inexactas se tratan de declaraciones simplemente políticas que no tienen ninguna base en los hechos. Basándose en su comunicado de prensa, parece que no hay nadie en el WDR que haya revisado los datos completos y la documentación de NGO Monitor. Si actúan profesionalmente y examinan los datos por sí mismos, verán que son del todo exactos“.

Schwarz Friesel, que también aparece en el documental, sugiere que, “desde un punto de vista científico, los hechos presentados en el documental reflejan una imagen exacta de la realidad sobre el terreno”.

El historiador Michael Wolffsohn ha sido citado por el Frankfurter Allgemeine Zeitung describiendo al documental como “el documental más inteligente e históricamente más profundo con mucho, el mejor sobre este tema, mientras que al mismo tiempo es el más actual y verdadero”.

El productor Schröder está convencido de que hablar de insuficiencia periodística es un pretexto. “¿Por qué la WDR descubre las supuestas deficiencias periodísticos ahora, más de cinco meses después de presentar el documental?”, se pregunta. Schröder cree que “la WDR está tratando de convertir al editor responsable, Sabine Rollberg, en una cabeza de turco al afirmar que cometió un error al dar la luz verde al documental en diciembre pasado”.

El autor, actor y director Gerd Buurmann también cree que la acusación contra el documental por parte de la WDR es cínica, dada la “larga historia de esa cadena de televisión pública alemana de declaraciones anti-israelíes no corroboradas que posteriormente fueron expuestas como mentiras”.

En su blog, Buurman publicó una larga lista de rumores anti-israelíes que fueron difundidos por las cadenas de televisión públicas. Él cree que, de hecho, la WDR y Arte están reteniendo el documental porque sus resultados son “inconvenientes”. El documental plantea la idea de que los europeos, y en especial sus élites sociales, incitan al antisemitismo entre los musulmanes. Esta es una acusación, dice Buurmann, a la que la gente de la WDR y Arte no quieren enfrentarse.

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Tuesday, June 13, 2017

Bennett abucheado y llamado 'nazi' en una conferencia organizada por el Haaretz


¿Saludos nazis en la conferencia del Haaretz?

El ministro de Educación Naftali Bennett, el líder del partido Hogar Judío, fue abordado el lunes en el marco de una conferencia del Haaretz por la paz celebrada en Tel Aviv por una participante izquierdista que le llamó “nazi”.

El político de derechas vio como su discurso era interrumpido anteriormente en varias ocasiones por la audiencia en este encuentro anual organizado por el periódico de extrema izquierda.

Creo que eres el político más peligroso que es este país jamás ha conocido”, le dijo una mujer no identificada con acento británico, según imágenes publicado en Twitter por un reportero de Canal Knesset.

Yo te conozco, tuve una conversación contigo, y oí cual era tu programa”, le dijo. "Me dijiste que no quieres dos estados, y que no tenías ningún problema... con el apartheid” añadió, levantando la voz. “Usted es un nazi y es el político más horrible que este país ha conocido jamás”, concluyó.

Bennett, en su discurso, había dicho que “una Jerusalén unificada es preferible a un acuerdo diplomático [por la paz]”, provocando burlas y abucheos de la multitud.

Déjenme hablar, al menos como le dejarían hablar a [Marwan] Barghouti”, contestó Bennett a la audiencia, en referencia al terrorista palestino encarcelado y líder de Fatah.

Fotos publicadas en los medios sociales mostraron a un miembro del público levantando su mano durante el discurso de Bennett en un aparente saludo nazi.

La izquierda no tiene el monopolio de la paz”, dijo el ministro. “Quiero la paz no menos que ustedes, pero quiero una paz basada en las ideas de la derecha”, agregó, y dijo que no se llegará a ella “a través de más concesiones territoriales, sino a partir de una posición de fuerza. Parte de esta audiencia puede no estar de acuerdo con lo que he dicho, pero el 85% de la opinión pública israelí está de acuerdo. Esta disparidad es indicativa de la magnitud de la desconexión que se está incrementando entre el Estado de Israel y el 'Estado de Barghouti' ".

Estamos condenados a vivir con los palestinos”, comentó Bennett. “No existe un gran amor entre nosotros, pero ellos no se irán a ninguna parte y nosotros no nos iremos a ninguna otra parte”.

Dirigiéndose al final del día al auditorio de la conferencia, el Presidente Reuven Rivlin reprendió a la multitud que abucheó al ministro.

Los abucheos que se escucharon aquí en contra del ministro de Educación son desafortunadas e inapropiados. Quiero expresar mi agradecimiento a los miembros de la Knesset y a los ministros, en especial a los de la derecha del mapa político que se enfrentaron a mucha presión, pero insistieron en su derecho y su deber de venir hasta aquí, para escuchar e intentar escuchados“, dijo el presidente .

En su intervención, la presidenta del New Israel Fund, Tali Sasson también hizo referencia a la presencia de Bennett en la reunión. “Lo único bueno que puedo decir acerca de su discurso es que vino y habló en una conferencia que fue financiada por el New Israel Fund”.

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Seis hasta ahora desconocidas fotografías documentan una visita a la Alemania nazi del Mufti Haj Amin al-Husseini





Las fotografías muestran a al-Husseini acompañado por una serie de altos funcionarios nazis, vestidos con uniformes, y un número de funcionarios del gobierno, vestidos de civil, durante un recorrido que aparentemente tuvo lugar en un campo en Alemania en 1943 (posiblemente, el campo del Frente del Trabajo Alemán).

Todas las fotografías están marcados en el reverso con el sello "Foto-Gerhards Trebbin". La marca del fotógrafo atestigua que se desarrollaron en Trebbin, Alemania, y pueden haber sido tomadas en sus inmediaciones.

Estas fotografías, hasta ahora desconocidas, documentan una visita no identificada a Alemania de al-Husseini. No se ha podido identificar a los acompañantes en las fotografías. Sin embargo, según algunas especulaciones, entre los fotografiados estarían posiblemente el político fascista croata Milla Budak (un miembro del Partido Ustasi que sirvió como enviado de Croacia a Alemania en 1941-1943), el político iraquí Rashid Ali al-Gailani, Fritz Grobba (el alemán embajador en Irak, y más tarde a cargo de los asuntos del Oriente Medio en el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, y conocido por sus vínculos con al-Husseini y Rashid Ali al-Gailani durante la revuelta de al-Gailani contra el gobierno iraquí y en los años siguientes) y el político austríaco Arthur Seyss-Inquart

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Monday, June 12, 2017

La impaciente guerra de la derecha israelí contra las universidades de izquierdas - Shmuel Rosner



Aquí hay una historia de Israel que algunos más que unos pocos norteamericanos entenderán fácilmente: es la historia de las universidades israelíes, fuertemente inclinadas hacia la izquierda, y del intento fallido de la derecha de hacerlos girar hacia la derecha. En el último par de días, Israel ha sido un hervidero sobre este tema, con los mismos de siempre cantando las melodías habituales. “Fascismo”, claman los profesores universitarios de izquierdas y “politización”, clama la derecha y sus militantes. Los estudiantes, siempre "tan poco manipulables y objetivos", amenazan con ir a una huelga. Los profesores se comprometen a resistir todos los intentos de silenciarlos. Y un filósofo, el profesor Asa Kasher, bajo un aluvión de críticas, acusa a todos de jugar a la política.

Kasher fue requerido por el ministro de Educación Naftali Bennet para resolver un problema, o lo que Bennet considera que es un problema. Las universidades israelíes están controladas mayoritariamente por izquierdistas y toleran discursos y acciones que van más allá de los límites del discurso público israelí.

Las universidades israelíes emplean a profesores que apoyan boicots contra Israel. Las universidades lavan el cerebro de sus estudiantes permitiendo la presencia de profesores que politizan sus clases y las convierten en púlpitos para las ideas más radicales, todas siempre del mismo campo político.

¿Cómo puede Kasher resolver tal problema? Kasher tiene experiencia a la hora de redactar códigos de ética. Redactó el código de ética del IDF . Así que el ministro le encargó escribir un código de ética para los campus, con la esperanza de que dicho código controlara estas tendencias de los profesores a jugar a la política en las clases. “El propósito de mi documento es proteger al mundo académico de la adulteración política”, dijo el domingo Kasher. El código incluye instrucciones que supuestamente evitan que los profesores utilicen su posición para hacer avanzar una determinada agenda política, aunque Kasher reconoce el hecho obvio de que no todas las cuestiones políticas se pueden evitar en las clases.

Sin embargo, ayer estaba bajo ataque. Sus colegas en el mundo académico utilizan duras palabras para describir su código y la iniciativa del ministro. “El código ético propuesto por el profesor Asa Kasher socava la institución de la libertad para la educación superior para decidir sus propios códigos de conducta para su personal académico, y por lo tanto infringe daños a la libertad académica de una forma muy grave y fundamental”, sostuvo la organización paraguas de los jefes de las universidades de Israel.

Kasher fue tildado de censor, fascista, un tipo peligroso, un portavoz del gobierno.

"La mayoría de mis críticos", argumenta el propio Kasher, "ni siquiera se han molestado en leer el código propuesto, y no conocen su contenido". Él describe los ataques contra él como un reflejo pavloviano, como parte del problema que se está tratando de remediar, la descarada politización del discurso académico. “El problema que tienen estas personas con el código de ética es el problema que tienen con [el ministro] Bennett. Tan pronto como Bennett lo aceptó, la izquierda se opuso radicalmente”.

Sin duda ahí tiene razón, pero sus críticos no solamente se oponen al código de ética debido a la participación de Bennett. Se oponen porque no ven que sea un problema que precisa de una solución. Se oponen porque su temor a una intromisión o control político de su negocio es mucho más poderoso que su malestar ante los elementos radicales que en sus universidades politizan y pervierten la enseñanza.

De hecho, esa es la pregunta clave, mientras se observa el desarrollo del drama: ¿Es un problema tan serio esa radicalización y manipulación?

La respuesta es sí y no.

: las universidades se inclinan hacia la izquierda, y en muchas de sus facultades no hay variedad y diversidad en los puntos de vista. En el último par de días he oído algunas historias de terror sobre profesores que de vez en cuando acosan a los estudiantes que vienen a las clases con el uniforme del IDF, sobre profesores que utilizan su tiempo para predicar contra el gobierno y sus políticas, y sobre profesores que utilizan términos despectivos cuando alguien no está de acuerdo con sus ideas políticas radicales. Es fácil entender por qué un ministro de Educación derechista no está satisfecho con esta situación y por qué se sentiría obligado a desencadenar un cambio gradual.

No: ya que sí es cierto que las universidades se inclinan hacia la izquierda, y las historias de terror sobre manipulación y radicalización no son raras, todavía es muy posible que un estudiante de derechas o de centro estudie, se gradue, e incluso sobresalga en la universidad. Los estudiantes en Israel no son niños. Son adultos. Pueden manejar a esos molestos profesores sin la necesidad de una protección constante. Incluso podrían beneficiarse de la exposición a esos puntos de vista excéntricos, puntos de vista muy diferentes a los suyos generalmente (lo prueban sus elecciones electorales en las elecciones). Y en cuanto a los casos graves de mala conducta , estos pueden ser manejados en base de caso por caso.

En otras palabras: hay un problema, pero parece como si en este caso Bennet haya decidido utilizar un martillo muy pesado para resolver un problema que no necesita un clavo muy grande. Esto es tan perjudicial para la reputación de Israel como para sus universidades, y resulta imprudente por lo que supone un error. Una batalla de alto perfil entre el ministro y el mundo académico podría ser bueno para el ministro, políticamente hablando. No va a lograr lo que la derecha quiere lograr y conseguir: una alteración gradual de las tendencias en la universidad y una representación de más peso para los puntos de vista conservadores en el discurso académico israelí.

Este código de ética captará la atención del público durante unos días, incitará a la izquierda contra la derecha y a la derecha contra la izquierda, provocando muchos titulares y bastante furia. Un código de ética no va a lograr un cambio, porque las universidades no son los militares. No son instituciones con la jerarquía del IDF, donde todo lo que se necesita es un profesor de ética para escribir un código (un reflexivo código bastante impresionante, en el caso del IDF) y la dirección del IDF para que sea obligatorio su funcionamiento. Las universidades son más difíciles de ganar y dominar. Cambiarlas llevará años, no semanas o meses. Cambiarlas sin arruinarlas, o sin dañar su reputación, supone adoptar un enfoque matizado, prudente, astuto.

Si Bennet quiere hacer cambios en las universidades tendrá que ser más inteligente y mucho más paciente, y tener un plan mejor. Pero quién sabe, tal vez todo lo que realmente desea es conseguir titulares.

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